Mariela Eduvigis Jiménez Campos. Gerencia Académica de la Pedagogía del Amor.
Revista Scientific. - Ensayo Arbitrado - Registro nº:295-14548 - ppi. BA2016000002 - Vol. 1, Nº 1 - Agosto-Octubre 2016 - pág. 267/276
ISSN: 2542-2987
con el talante emocional e intelectual apropiado, el cual adquirirá en sus
cimientos el saber, la ética y la moral del modelaje del docente.
En tal sentido, Maturana (1999) considera a la educación como un
proceso de transformación donde el estudiante transmuta, consciente o
inconscientemente, en convivencia con sus profesores y compañeros del
entorno universitario. En definitiva, la transformación es el resultado de la
interacción del aprender en coherencia con el emocionar, es decir del ser y del
hacer.
Desde esta dirección, la gerencia de aula constituye los motivos que
llevan al docente a ejercer su labor, por cuanto si un docente realmente ama
su profesión, disfruta compartir e interactuar con sus estudiantes. Por su parte,
Ruiz (1992) define la gerencia de aula como “la previsión y procedimientos
necesarios para establecer y mantener un ambiente en el cual la instrucción y
el aprendizaje puedan suceder”. (pág. 8). Por lo tanto, la praxis académica
cotidiana y la gerencia de aula definen los roles del docente universitario como
formador, mediador, motivador, evaluador, investigador, usuario y creador de
recursos.
El docente como: (a) formador, promueve el aprendizaje, el desarrollo
de competencias básicas, los valores, la autonomía, el estímulo de seguir
aprendiendo a lo largo de toda la vida; (b) mediador, enseña a ordenar,
procesar y convertir la información recibida en conocimiento; (c) motivador,
estimula a sus estudiantes a la utilización de estrategias y herramientas de
aprendizaje conducentes a cumplir sus expectativas y objetivos; (d) evaluador,
no solo evalúa a los estudiantes, sino también la práctica pedagógica en
cuanto a estrategias didácticas; (e) investigador, indaga, diagnostica y
soluciona diferentes problemáticas educativas y (f) creador y usuario de
recursos, elabora y utiliza los recursos para la ejecución didáctica.
Todos estos roles no deben llevarse a cabo sin una Pedagogía del
Amor. Es esencial una educación, la cual además de ser efectiva, haga énfasis
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