María Mercedes Carrillo. Gerencia y Sociedad del Conocimiento para Optimizar el Desempeño Académico del Docente.
Revista Scientific. - Artículo Arbitrado - Registro nº:295-14548 - ppi. BA2016000002 - Vol. 1, Nº 1 – Agosto-Octubre 2016 - pág. 134/149
ISSN: 2542-2987
En este sentido, es de suponer que las organizaciones del siglo XXI,
esencialmente inundan a la generación de nuevas ideas, para ser más
competitivos y lograr transformar a la sociedad, en una basada en el
conocimiento. Para Malvicino y Serra (2006), “el conocimiento es el único
recurso ilimitado, el único activo que aumenta con su uso” (pág. 86) bajo esta
premisa, se está dando un gran cambio del prototipo sociedad industrial al
paradigma de la sociedad del conocimiento, como se mencionó anteriormente.
De allí, la necesidad de evaluar el estilo gerencial presente en las
organizaciones con miras a entender que deben gerenciar el discernimiento,
en la búsqueda de formas que permitan crear un valor adicional mediante la
captura, almacenamiento, comercialización del conocimiento, esto supone a
la sociedad a sumergirse en el mar de las transformaciones, razón por la cual
las instituciones avocadas a impartir instrucción deben según Soriano, (2000)
“ser parte fundamental del desarrollo cultural, socioeconómico, tecnológico de
los individuos, comunidades y naciones” (pág. 56).
Desde esta perspectiva, va dirigido el presente estudio titulado
“Gerencia y Sociedad del Conocimiento para Optimizar el Desempeño
Académico del Docente”, donde se pretende lucir a la nueva gerencia como
avanzada no por la tecnología, sino por la comprensión profunda de los
cambios sociales, humanos, y las generaciones futuras. Así, esto esboza una
nueva realidad para la gestión, una nueva identificación: una dirección que se
autoconstruye en los abstractos caminos de la sociedad del conocimiento.
Amparados en esta visión, el objetivo que sustenta el estudio es
“Identificar la importancia de la Gerencia y Sociedad del Conocimiento para
Optimizar el Desempeño Académico del Docente”, para ello se observa que el
“deber ser” del docente en el siglo XXI, debe verse desde una óptica
integradora, constructivista, relacional, siendo ante todo formador, innovador y
creativo facilitador del desarrollo de todas las potencialidades humanas.
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