LEONOR
SOZA DE LA CARRERA
LA SOMMELIER
Las clásicas fiestas de fin de año están a la vuelta de la esquina y ya nos preparamos para enfrentarlas. Esta es, sin duda, la época de mayor consumo de espumantes, aunque nuestros hábitos han ido cambiando y es común disfrutar de unas burbujas en cualquier momento. Aquí le sugerimos dos preparaciones para acompañar esta bebida que día a día gana más adeptos, así es que lo invitamos a descorchar una botella para que comience a inspirarse.
Atreverse. Y así, de pronto, comenzamos a cambiar la forma en que bebemos espumante, pues su larga trayectoria como sinónimo de festejo, nos ha llevado a trasladarlo a todo tipo de eventos. Pero además de eso, se ha presentado como la opción de bebida alcohólica de las mujeres desde que muchas optaron a incluirla en su dieta no solo porque posee menos calorías que un cóctel, sino porque lo prefieren a un destilado. Seguramente ha escuchado nombres tan diversos como Champagne, Spumante, Cava, Sekt, Sparkling Wine. Lo cierto es que en cualquier parte del mundo nos referimos al mismo producto: Vino espumante o espumoso, aunque un gran porcentaje insiste
aun en hablar de“ la champañita”, concepto que no aplica en nuestro país ya que“ Champagne”, es la denominación de origen que viene de la región vinícola de Francia, y que para serlo cumple con una serie de condiciones como los tipos de uvas utilizados y método a través del cual se produce, y es por eso que si bien el contenido de la botella es en apariencia y sabor similar, aunque de precios y calidades diferentes, no podemos llamarlo de esa manera, por lo que a falta de un nombre para las burbujas nacionales, utilizamos el genérico“ espumante”. Eso sí, compartimos la misma sensación, ese agradable cosquilleo en la lengua y el paladar que causan las burbujitas que tanto nos hacen reír.
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