REVISTA PESCA OCTUBRE 2018 REVISTA_PESCA_OCTUBRE_2018 | Page 72

rrido otras tantas veces con la presencia de buques mellizos. excedentes sin base científica. Por si queda alguna duda en el Acta 15º de ese mismo Consejo de 19/6/18 refiere que “ la cantidad de buques operativos, que durante varios años se mantuvo por encima de un centenar ”, y que, ” en los últimos años esta cantidad ha declinado ” y amplía la aprobación a la Desalentar la inversión argentina, perder recursos económicos y empleos y, no ocupar los espacios marítimos con buques nacionales no puede ser parte de una política pesquera; a no ser, que se aplique nuevamente aquello que la pesca es una moneda de cambio ; aunque, abrir el mar a un gigante, que tiene más de 2.500 buques pescando en aguas fuera de China y está ávida de materias primas, sería una decisión irreversible e irresponsable, por nuestra condición de soja dependientes, al igual que en lo sectorial donde China es el segundo compra- dor de pescados y langostinos y primero del calamar argen- tino; además, de la situación de extraordinaria debilidad del país y del atlántico sur, que se agravaría por la relación cerca- na y cooperativa entre el Reino Unido de Gran Bretaña y la República Popular China ¿Nos preguntamos, los poteros chinos pescarán en la Zona de Exclusión de Malvinas con nuestros permisos? Seguro que no, como no lo hicieron los buques de la Unión Soviética cuando el ex Canciller Caputo los habilitó a pescar en el Atlántico Sur Argentino, con el ingenuo deseo de ejercer soberanía. Y ahora veamos, qué hace el Consejo Federal Pesquero Argen- tino (no el chino) en materia pesquera. De la lectura de sus Actas y, bajo pretexto del “interés nacio- nal” prepara las condiciones para “verse obligado” a otorgarle permisos a los chinos sin un solo fundamento científico que apoye esta potencial decisión. En el Acta Nº 9 del 5/4/18 refie- re este cuerpo “…que el objetivo principal es el aprovecha- miento integral del recurso hasta el máximo nivel compatible con su explotación sustentable, por parte de buques poteros de bandera nacional” (bien), y que “esta política debe ser sos- tenida en el largo plazo, ya que constituye una importante contribución a la preservación de las fuentes de trabajo a bor- do de los buques pesqueros y en tierra” (bien). Y, que “la ex- plotación sustentable de la pesquería de calamar resulta com- patible con una cantidad de buques poteros que ha decrecido e n los últimos años” y, a renglón seguido, empírica y contra- dictoriamente manifiesta, (el CFP) “ha orientado la política de explotación a conservar una flota potera cercana al promedio de buques poteros que operaron en las últimas dos décadas” y de ahí surge la Resolución 3/2018 del que incumple con los artículos 9°, 17º y 18º de la Ley 24.922 y abre la puerta -de no presentarse suficientes buques nacionales- a supuestos Revista Pesca octubre 2018 pesca de gran altura. Todo ello referido al número de buques operando y no a lo que la Ley de Pesca obliga respecto al Ren- dimiento Máximo Sostenible. Si no hay ofertas de buques na- cionales aparecerán supuestos excedentes y con ello los chi- nos. Los chinos en el Uruguay China es el primer comprador de productos uruguayos, entre otros soja, lana, celulosa y carne bovina (6) y, ello puede te- ner mucha importancia en la política del atlántico sur. Desde el 2015 el Uruguay viene trabajando para llevar adelante proyec- tos conjuntos con China en La Paloma y Montevideo que inclu- yen permisos pesqueros en la Zona Común de Pesca y de gran altura (milla 201) que supone la captura de calamar argentino (Illex) y otras especies migratorias y asociadas. Esto, sumado a la entrega de permisos argentinos a buques chinos, incrementaría la presencia china en la región, cuyo crecimiento y asentamiento estratégico de cara al Atlántico Sur queda de manifiesto con las inversiones proyectadas de ese origen en La Paloma, Punta Sayago y el Puerto Capurro, que funcionan como puertos HUB e incluyen el emplazamiento de talleres navales, centros de abastecimiento, armado, cámaras y fábricas de harina, en un área, declarada Zona Franca para facilitar las capturas chinas y reducir sus costos, y que, sin lugar a dudas, avanzarán sobre las aguas argentinas y adya- centes donde, además de calamar y otras especies, prevén pescar unas 40 mil toneladas de anchoíta (7), un volumen que resulta sorprendente, porque duplicaría las capturas de los buques con permiso de Uruguay, pero, especialmente, porque representaría unas cuatro veces más (8) de las capturas ar- gentinas anuales de esta especie, lo que teniendo en cuenta las bajas pescas uruguayas de esa especie, de ser cierto -el biólogo Roberto García entiende que será pesca ilegal no re- 69