La belleza aspira al juego y a la imperfección. Abrirse paso a
oscuras y a tientas. Buscar los rincones inexplorados. Con un
buen lubricante puede ser divertido. Gracias, Samantha. Rozar
apenas el borde, con besos y caricias. Abismarse en ese oscuro
agujero de placer. Por atrás todo se vuelve más estrecho y el
dolor, el dolor sólo es posible si no está bien relajado. Juegos
previos, estimulación, un beso ligero que vaya humedeciendo
todo. Dejar de lado el recuerdo de los camioneros, poner la
mente en un sitio lejano a Necochea y luego si, de a poquito,
sólo la puntita. Nunca penetrar en contra de su voluntad. Si hay
escombros poner en uso un enema. Un hermoso back swinging.
Ella tumbada boca abajo y vos, entrando, entrando, desde
arriba, muy arriba. Y seguro, que no es lo que aconsejó mamá.
La penetración es mucho más profunda y cuando menos te lo
imagin