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buques de guerra que se hundían. A veces esperaban en la costa y les atraían hasta allí,
una advertencia infalible de que la batalla que se aproximaba sería su última lucha, la
cual era recibida con gozo por todo héroe nórdico.
Su Número y Obligaciones.
El número de las valkirias difiere mucho según los diferentes mitólogos, fluctuando de
tres hasta dieciséis, aunque la mayoría de las autoridades en la materia, sin embargo,
citan sólo a nueve. Las valkirias eran consideradas como divinidades del aire. También
se las llamaba doncellas de los deseos. Se decía que Freya y Skuld las encabezaban a
menudo hacia la batalla.
Vio a las valkirias, de lejos venidas,
dispuestas a entrarle al pueblo de godos(héroes guerreros)
Skuld con su escudo, la segunda Skogul,
Gunn, Hild, Gondul y Geirskogul.
Ya dichas están las doncellas de Herian(Odín)
dispuestas a entrarle, valkirias, al mundo.
Völuspa (La Visión de la Adivina).
Las valkirias, como hemos visto, tenían importantes obligaciones en Valhalla, cuando,
dejando sus armas ensangrentadas a un lado, vertían hidromiel celestial para los
Einheriar. Esta bebida deleitaba las almas de los recién llegados y recibían a las bellas
damas guerreras tan cálidamente como cuando las habían visto por primera vez en el
campo de batalla y se habían dado cuenta de que habían venido para transportarles a
donde de buena gana irían.
Wayland y las Valkirias.
Se suponía que las valkirias realizaban vuelos frecuentes a la tierra con plumajes de
cisne, que ellas se quitaban al llegar a un río apartado, para poder disfrutar de un baño.
Cualquier mortal que las sorprendiera de este modo y obtuviera su plumaje, podía evitar
que abandonaran la Tierra e incluso podía obligar a estas orgullosas guerreras a casarse
con ellos si ése era su deseo.
Se dice que tres valkirias, Olrun, Alvit y Svanhvit, estaban jugando en una ocasión en
las aguas, cuando los tres hermanos Egil, Slagfinn y Völund o Wayland el herrero, se
aparecieron de repente ante ellas y, cogiendo sus plumajes de cisne, los jóvenes las
obligaron a permanecer en la Tierra y a convertirse en sus esposas durante nueve años,
pero al finalizar ese período, recuperando sus plumajes, o rompiéndose el hechizo de
alguna otra manera, lograron escapar.
Los hermanos sintieron profundamente la pérdida de sus esposas y dos de ellos, Egil y
Slagfinn, tras ponerse su calzado de nieve, se fueron en busca de sus amadas,
desapareciendo en las frías y nebulosas regiones del Norte. El tercer hermano, Völund,
sin embargo, permaneció en casa, sabiendo que cualquier búsqueda sería inútil y
encontró consuelo contemplando un anillo que Alvit le había entregado como prueba de
su amor y guardó constantemente la esperanza de que algún día regresara. Ya que era un
herrero muy hábil y podía fabricar los más delicados ornamentos de plata y oro, al igual