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sentirse algo inquietos. No había pasado mucho tiempo cuando se dieron cuenta de que
más de la mitad de la obra había sido realizada por el maravilloso corcel Svadilfare y
vieron, cerca del final del invierno, que la construcción estaba concluida excepto un
solo portal, que sabían que el arquitecto podía alzar fácilmente durante la noche.
Aterrorizados de que pudiera tener que separarse, no sólo del Sol y la Luna, sino
también de Freya, la personificación de la juventud y la belleza del mundo, los dioses se
volvieron hacia Loki y amenazaron con matarle a menos que ideara los medios con los
que evitar que el arquitecto concluyera su trabajo en el tiempo establecido.
La astucia de Loki demostró estar una vez más a la altura de las circunstancias. Esperó
hasta el anochecer del último día, cuando, mientras Svadilfare traspasaba el margen de
un bosque, arrastrando fatigosamente uno de los grandes bloques de piedra requeridos
para la conclusión de la obra, salió corriendo de la oscuridad disfrazado de yegua y
relinchó de forma tan incitante que, en un instante, el caballo se liberó de sus arreos y
corrió tras la yegua, seguido furiosamente de cerca por su amo. La yegua siguió
galopando veloz, hábilmente atrayendo al caballo y a su amo más y más hacia las
profundidades del bosque, hasta que la noche casi hubo transcurrido, siendo por tanto
imposible terminar la construcción. El arquitecto no era otro que el temible Hrimthurs
disfrazado y entonces regresó a Asgard terriblemente encolerizado por el fraude del que
había sido objeto. Asumiendo sus proporciones habituales, hubiera aniquilado a los
dioses de no haber regresado Thor súbitamente de un viaje y haberlo matado con su
martillo mágico, el cual arrojó con increíble fuerza contra su rostro.
Los dioses se habían salvado en esta ocasión sólo gracias al fraude y la violenta hazaña
de Thor, lo cual estaba destinado a traer grandes desgracias sobre ellos, y con el tiempo
a asegurar su caída y a precipitar la venida de Ragnarok. Loki, sin embargo, no sintió
remordimiento por su parte, y con el tiempo, se dice, dio a luz extrañamente a un corcel
de ocho patas de nombre Sleipnir, el cual, como ya sabemos, era la montura preferida de
Odín.
Loki realizó tantos actos de maldad durante su trayectoria que se mereció plenamente el
título de "archiimpostor" que le fue dado. Fue por lo general odiado por sus métodos
sutilmente maliciosos y por su incurable hábito de la tergiversación, que le ganaron el
título de "príncipe de las mentiras".
El Último Crimen de Loki.
El último crimen de Loki y el que midió su capacidad para la iniquidad, fue el de
inducir a Hodur para que lanzara el muérdago fatal contra su hermano Balder, a quien
odiaba solamente por su inmaculada pureza. Quizá incluso este crimen hubiera podido
ser tolerado si no hubiese sido por su obstinación cuando, disfrazado de la anciana
Thok, se le pidió que derramara una lágrima por Balder. Este acto convenció a los
dioses de que sólo albergaba mal en su interior, y pronunciaron unánimemente sobre él
la sentencia de destierro perpetuo de Asgard.
El Banquete de Egir.