Revista Miradores Nº4 | страница 21

40 H I S T O R I A S Mientras pruebo y compruebo lo sabroso de su plato predilecto, que por lo demás deben de venir con el estómago vacío, porque la cantidad de comida que sirven es digno del más exigente, puedo ver a mi alrededor gente de diferentes nacionalidades, compartiendo un momento agradable, con mucha magia y sabor, también nos señala que su local ha albergado a comensales conocidos del ámbito artístico o político y nunca se ha sacado una foto con ellos, por supuesto que no, si en Valparaíso todos somos iguales, lo importante es que todos cuantos vienen a probar las chorrillanas de Don Víctor encontrarán un espacio para compartir con familias o con amigos. DE DONDE VIENES Y QUIEN ERES DA LO MISMO, AQUÍ ENTRAN TODOS. momento de la historia y de su propia historia, que nos obliga a transportarnos a esos tiempos en donde la vida era más simple y más bella, este nostálgico y bohemio personaje nos invita a querer a nuestra ciudad de una manera muy especial, hace reflexionar y nos da un momento mágico en su propio mundo y que generosamente siempre comparte, sólo basta con escucharlo y verán en él un niño que no deja de creer y siente las mismas ganas de soñar, sin dudas valió mi viaje a su local de aquel Domingo de lluvia, en donde la razón de mi visita sólo era compartir y por qué no, aprender de este viejo bohemio de mil historias, no tengo dudas que faltarán muchos Domingos para visitar a Don Víctor Suárez. Porteño de tomo y lomo, padre de siete hijos y luchador por excelencia, confiesa que vivió un periodo corto de tiempo fuera de Valparaíso, pero la necesidad de estar con su gente lo hizo volver a su Puerto querido, nos dice que las personas que vivimos en esta hermosa ciudad es diferente a las demás, acá todos son iguales sin hacer ninguna distinción de clases social o preferencias políticas o religiosa, sólo importa el compartir aprender y enseñar y por seguro dónde se puede comprobar esa filosofía de vida, es donde él pasa la mayor cantidad de horas de su vida, en el J Cruz M. También con tristeza nos comenta que hace un poco más de un año, sufrió un robo importante en su antiguo local, de algunos objetos de incalculable valor sentimental, ya que para él como para muchos a veces el dinero no lo es todo, lo que siente realmente que todos los objetos adquiridos, son para mirar y admirar y por descriterio de aquellos de vida fácil, impiden que muchos puedan disfrutar de su verdadera pasión Rescatar la Historia de Valparaíso y dejar en nuestra ciudad todos los objetos que han pertenecido a alguna casa o alguna familia porteña, si al final esa es la esencia de un coleccionista, apreciar el arte de personas que inmortalizaron un Si vienen a Valparaíso y no visita el J Cruz M, entonces no conoció Valparaíso BRUNO GUERRERO VALENZUELA E M P R E N D I M I E N T O Historia de Fauna Cuando uno retrocede en el tiempo y observa en perspectiva y logra unir los cabos de la historia, o mejor dicho, de una historia en particular, recién ahí se da cuenta que lo que motiva ciertas acciones, los impulsos que dan vuelta el timón y nos hace navegar en direcciones imprevistas, tienen un trasfondo mucho más profundo del que imaginamos. L a invención de Fauna surgió por uno de estos impulsos que vio desde una bahía del Atlántico, un recorrido que, sin pasar por el Estrecho de Magallanes, se instalaría en una bahía del Pacífico: Valparaíso. A fines del invierno del 2007, estando erradicado en Bahía de los Vientos, un pequeño poblado al sur de Argentina, tuve una visita que detonaría el comienzo: ¿Nunca has pensado en hacer un hostal? En el instante que se iluminó esta idea, que nada tenía que ver con lo que estaba dedicado, recuerdo haber tomado el teléfono y haber realizado dos llamados a amigos de la infancia, compañeros de andanzas, de calle, de salones, amantes como uno, de la ruta, del viaje. Nadie se lo esperaba, sin embargo, hubo una condescendencia inmediata. En esos escuetos minutos de charla y divagar, prendidos por ésta visión espontánea, el ímpetu se acrecentó, conectamos en el mismo sitio imaginario como quién tira un mazo sobre la mesa y de pronto todos los comensales se ponen a jugar un juego que acaban de inventar. Vamos, hagámoslo, regrésate a Chile y busquemos un lugar . Ellos estudiaban arquitectura y yo me dedicaba a escribir. Cuando en la adolescencia la calle fue permitida recorrerla sin la sombra permanente de la preocupación maternal, las ferias persas fueron el regreso obligado que antes iban de la mano de nuestros padres. El amplio espectro objetual de segunda mano trajo consigo las primeras adquisiciones que muchas veces desembocaron en pequeños negocios con los compañeros que desconocían este mercado y la procedencia ignota de lo que ahí se transaba. Los cigarrillos importados, los encendedores a bencina blanca, las poleras impresas con las bandas del momento, las películas pirateadas, cassettes y CDs eran los productos que más plusvalías traían a corto plazo y que nos impulsaban a regresar cada semana por encargo de los cautivos. Con este saldo a favor nos íbamos a la ropa americana para mejorar las pintas o bien nos íbamos a jugar pool, donde pasábamos horas en los salones haciendo carambolas y perfeccionando el punto de bola para luego invitar a otros amigos y ganarles el pierde paga. La noche mostraba otras facetas que por de pronto siempre requerían tener algo en el bolsillo para desenvolverse en ella. 41