El Señor Jesús le dijo a Conchita que tú y ella eran( por dentro, del corazón) « como dos gotas de agua »
Y obedeciste con prontitud. Chilapa( en realidad, todo el estado de Guerrero) fue el campo sediento en donde se derramó tu abundancia pastoral. Todavía hoy, recorriendo ese maravilloso y sufrido estado lo vemos sembrado de Cruces del Apostolado que plantó tu mano generosa. Los más pobres, los indígenas, los marginados, los enfermos, supieron que tú estabas invariablemente de su lado. En Roma pensaron que « merecías » una diócesis « mejor » y te cambiaron a Puebla. Pero fuiste igual de bueno con los más necesitados que conocieron a un obispo más padre que gobernante. ¡ Qué ejemplo das con tu vida a los pastores que les toca en suerte ser los encargados de una iglesia particular! ¡ Ojalá te conocieran! Seguro se inspirarían.
Y todavía me falta recordarte por tu participación en las Obras de la Cruz. Ahí, creo, estuviste aún mejor que como obispo. Pienso que te jugaste tu prestigio personal( que tenías mucho) por seguir los dictados de tu conciencia. Cuando llegó el momento,
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