REVISTA LA CRUZ 1062 ENE-FEB 2017 | Page 55

Carta a monseñor

Ibarra con motivo de los cien años de su muerte

Carlos Fco. Vera Soto, MSpS
Querido padre y hermano: hace cien años que Dios te llamó a su presencia, y ahora, de ti nos quedan muchos recuerdos buenos. Dicen por ahí que « nadie muere del todo mientras alguien lo recuerda ». Y aquí te recordamos frecuentemente y con cariño. Pero sobre todo con gratitud. Sabemos algunas cosas, pocas, de tu infancia y juventud. Conocemos un poco más de tu brillante carrera eclesiástica y de cómo en Roma te premiaron con una medalla de oro por haber hecho un brillante examen en latín sobre filosofía escolástica. Sabemos que el mismísimo papa León XIII quiso conocerte, y tú, humilde, aceptaste con sencillez el honor. Recordamos que siendo un joven sacerdote de Puebla, a la muerte de tu obispo, fuiste elegido vicario capitular; ya entonces descubrían en ti la sabiduría que da seguir los caminos de Dios, antes que nada. Pero tú pensabas que toda esa gloria no era para ti y soñaste una vida religiosa( con los jesuitas), pobre y austera, alejada de gobiernos, direcciones y esas cosas. Pero Dios pensó otra cosa.
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