tiempo antes a Concepción Cabrera y estaba entusiasmado con la Espiritualidad y las Obras de la Cruz. Pronto se presentaron los problemas y las incomprensiones, sobre todo con algunas personas cercanas a Conchita y otras que pertenecían al Oasis. Eran acusaciones sin fundamento que pretendían hacerlo pasar como una persona en la que no se podía confiar y que iba en contra del proyecto que el Señor tenía para la congragación de las Religiosas de la Cruz del Sagrado Corazón de Jesús. 1
Feron días difíciles para un hombre que había buscado siempre actuar con prudencia y rectitud. Ahora estaba bajo la sombra de la sospecha y el peso de la calumnia. Tiempo después,
1
Para profundizar en este episodio, puede consultarse el capítulo V“ Dolorosos derroteros” en Vera Soto, Carlos Francisco, Historia de los Misioneros del Espíritu Santo, Tomo I, Los orígenes. Fundar entre abrojos, 1894-1914, Publicaciones CIDEC – Editorial La Cruz, México, 2013, pp. 83-100.
dos de estas religiosas fueron a buscarlo para pedirle perdón. A lo que después de un diálogo con una de ellas que aclaraba la situación vivida, Félix respondió: « Yo le perdono con todo el corazón. Doy las gracias a Dios de lo que Ud. me dijo que obraron recto, pues siquiera así Nuestro Señor no habrá sido ofendido ». Y quedamos en que siempre rezaríamos para que Nuestro Señor siguiera bendiciendo el Oasis. 2 Notamos en la actitud del
2
Rougier, Félix de Jesús, Diario y reminiscencias, Edición privada, México, 2002, p. 229.
44