REVISTA LA CRUZ 1062 ENE-FEB 2017 | Página 45

En la vida de todos los días estamos expuestos a un sinfín de encuentros y desencuentros humanos por medio de los cuales nos ejercitamos en la vivencia encarnada del Evangelio. En ocasiones enfrentamos situaciones que nos piden poner en práctica con mayor intensidad el amor, la compasión o el servicio. Pero en otras ocasiones, las incomprensiones, las ofensas y las dificultades nos hacen tocar el límite de nuestras fuerzas humanas. Es ahí donde se abre el espacio privilegiado para vivir el perdón y favorecer la reconciliación. Así lo vivió el padre Félix de Jesús. A continuación presentamos dos episodios de su vida donde es evidente el modo como él vivió el perdón y la misericordia.
Era el año 1903, el padre Félix había conocido poco
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