REVISTA LA CRUZ 1062 ENE-FEB 2017 | 页面 42

EL PERDÓN

Yolanda Bautista, RCSCJ
¡ Cuánto hemos oído hablar del perdón! Pero, ¿ cómo perdonar a quien mató a mi hermano, a quien le hizo mal a mi madre, a mi esposo / a, a quien abusó de mí, a quién me ofendió, lastimó, mintió, al terrorista que hizo tanto daño …?
Y ¿ cómo perdono yo al sentirme lastimada? Suele suceder que me quedo ensimismada, entonces mi perdón es pasajero( perdono pero no olvido), mezquino, condicionado, egoísta, y la relación con la otra persona continúa fracturada. Pero cuando doy un perdón sincero, desde el corazón, cuando el Espíritu Santo me impulsa, entonces este perdón es un don de Dios, porque sólo Él da la gracia para perdonar, y la persona puede sentirse querida, acogida, nueva. Lo mismo pasa cuando soy yo quien recibe el perdón; creo que así se experimentó el hijo pródigo( cf. Lc 15,11).
Si reflexionamos un poco sobre el perdón que Dios nos da, veremos que es inmerecido, gratuito e incondicional; sana y restaura. Se me viene a la mente la imagen de una obra de arte que necesita“ una manita de gato”;
40