La otra cara del perdón es cuando lo otorgamos a quien nos ha ofendido. Concepción dice que sufrió bastante con las hermanas de su esposo por « mil interpretaciones torcidas » y por verse « tenida como hipócrita » 2. Ella escribe: « Cuando hablaba, aunque le costó a mi soberbia mucho al principio, siempre alababa a mis cuñadas, aun con mi marido, y a sus buenos papás, poniéndome yo en mal » 3.
Con quien más tuvo que sufrir fue con su cuñada Dolores. En el testimonio que Francisco Armida Cabrera dio en el proceso de canonización, dice: « mi tía Dolores Armida de Manrique de Lara no la veía con buenos ojos; pero mi madre no tuvo para con ella sino caridad hasta el momento en que la ayudó a bien morir » 4.
El padre Treviño escribe:
En esta época de los principios de su matrimonio, ya revelaba Conchita una virtud nada común; por ejemplo, en la humildad y paciencia con que sobrellevaba las humillaciones que le propinaba una pariente política muy cercana.
Esta señora era terrible, altanera, dominante; y como era sumamente rica se avergonzaba de que Conchita no vistiera con elegancia suma, y la reprendía con palabras duras y la humillaba mofándose de sus adornos modestos. […]
2
Cuenta de conciencia 1,220.229-230: 1894.
3
Autobiografía 1,49. Cf. Vida 1,152-154.
4
Positio II, « Testimonios », p. 35. Original en italiano; la traducción es mía. Cf. CC 3,129-130.
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