REVISTA LA CRUZ 1062 ENE-FEB 2017 | Page 36

Más tarde esta persona, por una serie de reveces de fortuna, vino a caer en grande pobreza y a enfermarse gravemente. Conchita entonces le pagó las injurias de otro tiempo, como suelen pagarlas los santos, convirtiéndose en su enfermera, pasando noches a la cabecera de su lecho, consolándola con palabras llenas de unción y asistiéndola, en fin, hasta su última hora 5.
Y nosotros, ¿ acogemos el perdón que Dios nos ofrece?, ¿ sabemos pedir perdón a los demás?, ¿ estamos siempre dispuestos perdonar?
34
5
Treviño, J. G., Concepción Cabrera de Armida, La Cruz, México 1962 2, 48. Cf. Vera Soto, C. F., Francisco Armida García. Memorias de un marido enamorado, CIDEC – La Cruz, México 2016, 78-79, 119.