Revista de viajes Magellan Octubre 2017 | Page 40

La ladera pelada del Monte Nimba −Es para proteger a los chimpancés −nos dijo−. Para que no les podamos transmitir enfermedades. Nos pusimos las máscaras y empezamos a andar. El bosque de Bossou es aún una selva primaria, y la afectación del hombre ha sido mínima, por lo que los árboles llegan a ser grandes y altos y los chimpancés encuentran en ellos refugio y alimento. Pero la proximi- dad de las minas del Monte Nimba tarde o temprano les afectará. Se habla de construir un corredor verde que conecte el bosque con otras áreas de selva primaria donde la veinte- na de chimpancés de Bossou pueda expandir- se, pero es difícil saber si llegará a crearse en el futuro: hay otros intereses en la zona que son más poderosos. Durante un cuarto de hora anduvi mos por el fondo de un valle, siguiendo el riachuelo que baja de la colina de Gban. La vegetación del subsuelo, espesa y tupida, dificultaba el paso. Pascal, delante nuestro, cortaba algunas ramas con la ayuda de unas tijeras de podar para facilitarnos el paso. A menudo, oíamos en su walkie-talkie las indicaciones de los dos primeros rastreadores que ya habían localiza- do las trazas de unos chimpancés e informa- ban al guía sobre donde se encontraban. −Por aquí −nos dijo Pascal señalando la montaña. Sin camino trazado, nos internamos en la selva ahí donde la pendiente era más fuer- te. Al parecer, una madre y una cría estaban jugando en algunos árboles de esa vertiente 40