toriedad del proceso de innovación, es posible encontrar un modelo de éxito.” (Tidd et al., 2005)
En este sentido,(López, Montes, & Vasquez,
2007) sugieren en su libro: “… la innovación no
es un proceso sencillo sino más bien complejo y
arriesgado. La creatividad y la generación de conocimiento útil necesitan de una gestión continua dentro de la empresa, debiéndose para ello
establecer técnicas sistemáticas que permitan
estar alerta y aprender continuamente.
Así, la innovación requiere flexibilidad y también rigidez: La flexibilidad para generar diferentes ideas y ver los problemas y oportunidades
de una forma nueva y diferente. Rigidez para
que la innovación sea un estilo de vida dentro
de la empresa, para establecer rutinas que permitan identificar oportunidades y explotarlas.
A lo largo del tiempo varios de los autores en gestión de la innovación han centrado su enfoque
desde dos perspectivas distintas pero complementarias para ciertos autores. El primero, define la
gestión de la innovación como la creación de precondiciones que promuevan la creatividad a través
de estructuras formales y reglas, incidiendo en la
exploración más que en la explotación, tal y como
lo plantea (Dankabaar, 2003ª, Van De ven, 1986).
El objetivo bajo este enfoque es la creación de las
condiciones que propicien la innovación. A esta
aproximación, se le denomina también Capacidad
de Innovación Empresarial.
Según (Perdomo-Ortiz et al 2006) citado por
(Ygartua, 2009). Este enfoque, se basa en el análisis conceptual de la innovación realizado por
(Tether, 2003), para quien una de las acepciones de la innovación es considerada como una
capacidad empresarial asociada a la adopción
de algo nuevo. De esta manera, la innovación
es una capacidad dinámica, y se presenta como
un recurso estratégico que debe ser gestionado
(Perdomo-Ortiz et al., 2006).
El segundo enfoque está influenciado por la aproximación científica de la gestión de Frederick Winslow Taylor (1985-1915), la cual se debe entender
a la gestión de la innovación como la aplicación
de conocimiento al trabajo. Bajo este enfoque se
han definidos modelos, donde se han estructurado procesos que a su vez se han subdivididos en
fases orientados a resolver problemas específicos
relacionados con dichos procesos.
Diferentes autores hacen referencia a la necesidad
de gestionar procesos de innovación, los cuales
se estructuran en base a distintas fases. (Ygartua,
2009) cita a Brown (1997) quién afirma que la
gestión de la innovación requiere de tres ciclos: del
ciclo primario de innovación (proceso de generación de ideas, de producto, desarrollo de producto
domness of the innovation process, it is possible
to find a model of success.” (Tidd et al., 2005)
In this sense, (López, Montes, & Vasquez,
2007) suggests in his book: “... innovation is
not a simple process but rather complex and
risky. The creativity and the generation of useful knowledge continual need of management
within the company, this being due to systematic techniques that allow to establish alert
and learn continuously.
Thus, innovation requires flexibility and rigidity: The flexibility to generate different
ideas and see the problems and opportunities of a new and different way. Stiffness
to make innovation a way of life within the
company, to establish routines to identify
and exploit opportunities.
Over time several of the authors in innovation management have focused their
focus from two different but complementary for some authors. First, define management innovation as the creation of preconditions that promote creativity through
formal structures and rules, focusing on
exploration rather than exploitation, as
it raises (Dankabaar, 2003a, Van De see,
1986). The objective under this approach
is the creation of conditions conducive to
innovation. In this approach, is also ca lled
Business Innovation Capacity.
According to (Perdomo-Ortiz et al 2006)
cited by (Ygartua, 2009). This approach is
based on the conceptual analysis of innovation conducted by (Tether, 2003), for whom
one of the meanings of innovation is considered a business capacity associated with
the adoption of something new. Thus, innovation is a dynamic capability, and is presented as a strategic resource that must be
managed (Perdomo-Ortiz et al., 2006).
The second approach is influenced by the scientific approach to the management of Frederick
Winslow Taylor (1985-1915), which must be
understood in the management of innovation
and the application of knowledge to work. Under this approach have been defined models,
which have structured processes which in turn
are subdivided into phases aimed at solving specific problems related to these processes.
Different authors refer to the need to manage innovation processes, which are structured based
on different phases. (Ygartua, 2009) cites Brown
(1997) who states that the management of innovation requires three cycles: primary cycle
innovation (idea generation process, product,
product and process development, production