Revista Caracter 2 - 2014 Vol. 2 | Page 116

fuera de ellas; el dinero lo usamos a diario, la moneda solo ocasionalmente; el Banco Central puede fijar aunque sea fugazmente el precio de la moneda, pero jamás el precio del dinero; y, relacionamos moneda con devaluación y dinero con inflación.
Los países latinoamericanos, actualmente, emiten dinero bajo 10 distintas denominaciones: Bolívar, Boliviano, Colón, Córdoba, Guaraní, Lempira, Nuevo Sol, Quetzal, Real y Peso. Pero ese dinero, bajo ninguno de sus 10 distintos nombres, es aceptado como moneda fuera de las fronteras del país que lo emite, ni es utilizado como medida de valor o como mecanismo de compra y venta en el mercado internacional, ni es recibido por los acreedores como moneda en pago de la deuda externa. Por consiguiente, el principal obstáculo que nuestros países deben vencer para lograr su estabilidad económica, es el hecho de que tienen dinero pero no tienen moneda. En este ensayo se describe el sendero que creemos se debería transitar para que el dinero latinoamericano pueda ser utilizado también como moneda.
A principios de este moderno Siglo XXI-cuando la acuñación de monedas de hierro, cobre o plata y la emisión de papeles bajo el patrón oro, ya son meras curiosidades históricas- para que el dinero de un país tenga valor para el resto del mundo, tiene que cumplirse por lo menos una de las siguientes tres alternativas:
• La primera alternativa es que el resto del mundo crea que la producción de ese país alcanzará a cubrir la totalidad del dinero emitido por ese país;
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