Amparo Amorós, cuya estética dominante en su obra está
al servicio de su intimismo, mas ella elimina toda marca
anecdótica, reteniendo solamente la esencia emocional de
la experiencia. Amorós ha dicho al respecto: "Para mí, la
vivencia interior es determinante a la hora de buscar una
forma u otra de expresarse" (Ugalde, 80).
Al estudiar la evolución de su poesía quedará de manifies-
to su particular intimismo y su combinación única de ten-
dencias poéticas, lo cual también es importante para com-
prender el contenido genérico de su obra.
En la poesía de Amparo Amorós se plasma una conden-
sación de la llamada "poesía del silencio" y una emoción
destilada de su experiencia que captura los momentos que
huyen a la percepción. Hay también un deseo de totalidad
y trascendencia que, como afirma Biruté Ciplijauskaité, es
una tendencia presente en las obras de
Amorós, en su ensayo "La retórica del silencio," describe
brevemente:
(... ) silencio, vacío, noche, espacio abierto, desierto, pá-
gina en blanco, muro. Todo parece confluir hacia una ten-
dencia que cuestiona la capacidad expresiva del lenguaje,
que adopta una postura más modesta, menos enfática, ante
la efectividad del decir y -acorde con el nihilismo y el des-
encanto de su momento histórico- vuelve los ojos a calar,
al insinuar, al aludir/eludir, a la desnudez, la concentración
y la síntesis. (21)
En la poesía de Amorós, esta noción de inadecuación
del lenguaje es una constante que aparece temáticamente
en sus poemas de Ludia (1983). En el poema "La estatua
yaciente" la hablante expresa la preocupación que la domi-
na ante el límite que le impone el lenguaje:
Descrita en cada gesto