REFUGIO HARLAN Refugio - Harlan Coben ULT | Page 89

desarrollado informes y buscado información. A veces pensaba en cómo se movían sus dedos por el teclado. Cada uno teníamos nuestra propia carpeta (« Papá» , « Mamá» , « Mickey » ) y abrí la suy a. Ordené los archivos por fecha de apertura. Por unos instantes, me sorprendió ver que uno de ellos se había abierto hacía solo seis semanas, pero entonces me di cuenta de que mi tío había estado registrando el ordenador en busca de pistas acerca de la vida de su hermano. El último archivo que había abierto (el más reciente) se llamaba « Carta de renuncia» . Hice doble « clic» en el documento. Para el Refugio Abeona. Querido Juan: Viejo amigo, te aseguro que renuncio con gran tristeza a mi puesto en esta maravillosa organización. Kitty y y o nunca dejaremos de ser seguidores leales. Creemos fielmente en esta causa, como demuestra todo lo que hemos hecho por ella. Aunque a veces pienso que hemos ganado más nosotros que los propios jóvenes a los que ay udamos. Ya sabes a qué me refiero. Siempre te estaremos agradecidos. Desgraciadamente, es hora de que los Bolitar dejen de dar vueltas por el mundo y echen raíces. He conseguido un trabajo en Los Ángeles. A Kitty y a mí nos encanta ir de un lado para el otro, como los nómadas, pero hace mucho tiempo que no paramos y consideramos que Mickey lo necesita. Él no pidió llevar esta vida, y se pasa el tiempo haciendo amigos y perdiéndolos; sin un lugar que considerar su hogar. Necesita normalidad y la posibilidad de perseguir sus ilusiones; especialmente, el baloncesto. Así que tras pensarlo largo y tendido, Kitty y y o hemos decidido asentarnos en una ciudad donde pueda cumplir sus tres últimos años de instituto y, más tarde, ingresar en la universidad. Después, ¿quién sabe? Yo tampoco pensé jamás que acabaría llevando esta vida. Mi padre siempre me recordaba un proverbio y idis: « Mientras el hombre hace planes, Dios se ríe» . A Kitty y a mí nos gustaría volver algún día; aunque soy consciente de que nadie deja realmente el Refugio Abeona. Sé que pido demasiado, pero espero que lo comprendas. Entre tanto, haremos todo lo posible para que esta transición sea sencilla. Tu hermano, Brad Leí la carta dos veces más, con los ojos llenos de lágrimas. Oía ruidos arriba, pero pasé de ellos. Sabía muy bien lo que ponía en la carta. No decía nada de lo que no fuera consciente en su momento. Pero verlo así… expresado tan claramente por mi difunto padre… me atenazaba el corazón. Sí, me había cansado de estar viajando constantemente. Quería una vida