REFUGIO HARLAN Refugio - Harlan Coben ULT | Page 90

normal, en una comunidad, un lugar en el que apuntarme al equipo de baloncesto durante toda la temporada, en el que probar mis aptitudes contra verdaderos rivales, hacer amigos que me durasen, ir a un solo colegio y, quizá, entrar en la universidad. Pues felicidades, Mickey, ya tienes lo que querías. Pensé en cómo era nuestra vida cuando mi padre escribió aquella carta. Estábamos tan bien… Mamá y papá eran felices y se querían. Ahora, gracias a mis necesidades, mi padre estaba muerto y lo único que le importaba a mi madre salía por la punta de una aguja. Y lo cierto —lo mirases por donde lo mirases— es que era culpa mía. Buen trabajo, Mickey. Se abrió la puerta del sótano y mi tío preguntó por mí. Me sequé las lágrimas. —¡Estoy haciendo los deberes! Su voz adoptó un tono cantarín. —Han venido a verte. —¿Qué? Oí que empezaba a bajar. Y otra vez ese tonito: —Una damisela quiere verte. Me di la vuelta. Mi tío estaba al pie de las escaleras con la sonrisa más grande, tontorrona e insustancial que le había visto poner a nadie —jamás—. Detrás de él apareció Rachel Caldwell. —Hola —saludó. —… Hola —el doctor Idilio ataca de nuevo. Mi tío nos sonreía como si fuera el presentador de un concurso de la tele. —Chicos, ¿queréis que haga palomitas? —No gracias —dije a todo correr. —¿Seguro? ¿Y tú, damisela? ¿Damisela?, me quería morir. —No, gracias, señor Bolitar. —Llámame My ron. No se iba; seguía ahí plantado con esa sonrisa de lerdo. Me quedé mirándole, moviendo levemente la cabeza para ver si lo pillaba y se iba. Y lo pillo… pero torpemente: —Ah. Sí… entiendo. Pues os dejo solos. Vuelvo arriba, ¿no? —e hizo un gesto hacia las escaleras con el pulgar, como si no supiéramos qué significaba « arriba» . —Pues eso —dije cortante para ver si se marchaba y a. Mi tío, convertido en el tonto de la familia, empezó a subir las escaleras, pero se detuvo, nos miró y añadió: —Esto… eh… si no os importa… bueno, y aunque os importe, voy a dejar la puerta abierta. No es que no confíe en vosotros, pero creo que a los padres de