curso de primaria, vino a casa a celebrar mi cumpleaños…
—¡Yo no he estado en tu casa en la vida! ¡Pero si no sé ni dónde vives!
—… Y « Bucky » tuvo un pequeño accidente.
—¡Eso no es verdad!
Troy miró a Buck con cara rara.
—¿Qué dice, colega?
—¡Es mentira, tío! ¡Retíralo, gorda sebo…!
Entonces apareció la señora Owens.
—¿Algún problema?
El silencio precedió al coro de « No, señora Owens» , tras lo que Buck y Troy
desaparecieron.
—¿Meabragas? —le pregunté.
Se encogió de hombros y dijo:
—Me lo he inventado.
Tío, me encantaba aquella chica.
—¿Todo? ¿Así que lo del cumpleaños…?
—Qué va. Me lo he inventado todo. Todo.
Chocamos los puños.
—¿Queréis saber algunas curiosidades de Troy ? —preguntó el Cuchara.
—Claro —respondí antes de darle otro mordisco a la pizza.
—Es alumno de último curso. Y es el capitán del equipo de baloncesto.
« Genial» , pensé.
—Pero lo mejor es su apellido.
—¿Pues?
—Porque se apellida Tay lor —respondió con una sonrisa en los labios.
—¿Tay lor? —repetí mientras masticaba.
—Sí.
—¿Como el poli que nos dio por saco anoche?
—Sí, es su padre. Y, de hecho, resulta que ese « poli» es el jefe de policía del
pueblo.
Genial, no… doblemente genial.