REFUGIO HARLAN Refugio - Harlan Coben ULT | Seite 30

CAPÍTULO CUATRO Me encontré con Ema tres manzanas más abajo. —¡Ha sido la hostia! —dijo con una sonrisa en los labios. Era la primera vez que la veía sonreír. —Sí… puede. —¿Cuál es la próxima casa en la que vamos a entrar? —Has estado genial —y sonreí. —¿Perdona? Empecé a reír. —¿Perdona? —Tú, con eso de las galletas. Ella también se rio. Tenía una risa melodiosa. —¿Qué pasa, es que no doy el pego como chica scout? La miré de arriba abajo. Iba vestida de negro, con las uñas negras y tachuelas en la ceja. —Sí, claro. Bonito uniforme. —Quizá sea de las chicas scout góticas —sacó el teléfono y me lo mostró—. He cogido la matrícula del coche. No sé si servirá de algo, pero por intentarlo. —¿Me la envías? —se me había ocurrido una idea. —Y ahora, ¿qué vas a hacer? —dijo mientras escribía un mensaje y le daba a « Enviar» . Me encogí de hombros. ¿Y qué podía hacer? Desde luego, no podía llamar a la policía. ¿Qué iba a decir? ¿Que un hombre de negro había entrado en un garaje? Igual hasta vivía allí. Además, ¿cómo iba a justificar haber entrado en la casa? Le conté lo de la fotografía, lo del emblema de la mariposa y lo de la luz en el sótano. —Vay a… —dijo. —Eso lo dices mucho, ¿no? —¿El qué? —Lo de « vay a» . —Qué va, pero resulta muy apropiado en todas las situaciones que vivo contigo. Consulté el reloj del móvil. Ya era hora de ir con el Cuchara para que me abriera la secretaría. Sería un milagro que llegara al final del día sin que me metieran en la cárcel. —Tengo que irme. —Gracias por la aventura. —Gracias a ti por vigilar. —Mickey …