REFUGIO HARLAN Refugio - Harlan Coben ULT | Página 12

Si la vida fuera una peli, es ahora cuando empezaría a sonar la música; una de esas canciones ñoñas durante la que se alternarían los planos en los que ella y y o compartimos la comida, hablamos, nos reímos, coqueteamos, nos damos la mano… Y la escena acabaría con un beso casto. Eso fue hace tres semanas. Entré en clase del señor Hill justo cuando sonaba el t imbre. Pasó lista, volvió a sonar el timbre y empezó la primera hora de clase. La clase del profesor que pasaba lista al grupo de Ashley estaba al otro lado del pasillo. Me quedé esperando, pero Ashley tampoco había venido hoy. Antes he dicho que Ashley era mi novia… pero quizá hay a exagerado. Íbamos más bien despacio —creo—. Nos habíamos besado un par de veces, nada más. No me gustaba nadie más del instituto. Pero ella me gustaba mucho. No es que estuviera enamorado —era pronto para decirlo—. Además, los sentimientos como este suelen disminuir; las cosas, como son. Nos gusta pensar que crecen cuanto más conocemos a nuestra pareja; pero la may oría de las veces es al revés. Los tíos vemos a esa chica tremenda y se nos mete en el cuerpo una sensación que hace que nos cueste respirar y que nos pongamos tan nerviosos y ansiosos que siempre la cagamos. Pero en cuanto la conseguimos, el sentimiento empieza a disminuir casi inmediatamente. En este caso, lo cierto es que lo que sentía por Ashley había ido en aumento. Y eso me daba un poco de miedo. Entonces, un día llegué a clase y no había venido. La llamé al móvil, pero no contestó. Al día siguiente tampoco vino. Ni al siguiente. No sabía qué hacer. No sabía dónde vivía. Busqué el apellido Kent en Internet, pero no debían de haberse inscrito en el listín. De hecho, en Internet no salía nada sobre ella. Ashley había desaparecido sin más ni más.