Análisis y perspectivas de la reforma educativa
estas concepciones mercantilizadas, los únicos responsables son los maestros; por tanto, ellos deben ser también objeto de esa misma evaluación parcial y, en consecuencia, dignos de ser sancionados, independientemente de las condiciones que intervienen en el hecho educativo. Obviamente, la evaluación, vista así, sólo puede hacerse a través de exámenes estandarizados. Permítanme una digresión, para ejemplificar el nocivo efecto de esos exámenes estandarizados: hace un tiempo, una estudiante finlandesa que cursaba el posgrado en la UNAM llegó sorprendidísima porque acababa de hacer un examen, pero no había tenido que escribir una sola línea, por el contrario, sólo había tenido que rellenar circulitos; su expresión habla de esta contradicción: “desde mi educación básica, siempre he tenido que hacer ensayos para mi evaluación y aquí no he tenido que escribir ni una palabra”. Es una reforma con aberraciones constitucionales. Siendo una reforma esencialmente basada en lo jurídico, es una reforma que al considerar a los maestros como los únicos responsables del fracaso escolar, está dirigida a crear medidas punitivas en contra de los derechos laborales de éstos, consagrados en la misma constitución; es decir, que genera de facto un régimen de excepción para el magisterio respecto del Artículo 123. Aunque algunos académicos adscritos al poder se ufanen en afirmar que nadie será despedido, lo cierto es que no sólo está contemplada esa medida, así sea por la vía de la separación sino que –como ha sucedido en situaciones similares– sienta las bases para el control político e ideológico por la vía del condicionamiento implícito y el amedrentamiento autoritario. Es una reforma sin contenido pedagógico explícito. Más allá de entelequias discursivas que ensalzan la calidad y la evaluación, la llamada reforma educativa no plantea ninguna propuesta de carácter pedagógico, aunque subrepticiamente se corresponde con una visión conductista. Es una reforma que desconoce o soslaya las aportaciones de los maestros y las comunidades. Al responder esencialmente a los reclamos de los tecnócratas y empresarios (“Mexicanos primero”) y a las recomendaciones de los organismos internacionales, hay un desprecio intencionado a la riqueza de las experiencias y las propuestas innovadoras de maestras y maestros, de organizaciones magisteriales y civiles, de comunidades, de investigadores, etc. Olímpicamente se ignoran las experiencias y propuestas contenidas en el PTEO del movimiento magisterial de Oaxaca, las escuelas integrales de Michoacán, las escuelas altamiranistas de Guerrero, o la evaluación de las comunidades escolares purépechas, por citar sólo algunas; de igual manera, se desdeña la propuesta integral que sobre la educación ha hecho la CNTE. Es una reforma que consolida la tendencia a la privatización de la educación. Desde hace ya tiempo la política educativa ha insertado procedimientos mediante los cuales el estado se ha deslindado de la responsabilidad de garantizar el carácter 75