La Reforma Educativa: Consideraciones Y Alternativas
bles), las evaluaciones rigurosas y la formación de valores congruentes con una cultura de la productividad. Como puede verse, y a pesar de mediar más de veinticinco años, la actual reforma educativa, y su correlato jurídico y legislativo de modificaciones a los artículos 3º y 73, tiene en su base los mismos argumentos y motivaciones que los denunciados por Latapí. Lo único novedoso lo constituyen los procedimientos que se han utilizado para su implantación y la ya nada velada injerencia de los organismos empresariales y de los organismos internacionales para su promoción, por un lado, así como la operación extralegislativa de un mecanismo llamado “Pacto por México” que impone no sólo la agenda legislativa sino anticipa los acuerdos a los que las cámaras sólo tienen que sumarse.
Rasgos principales de la reforma educativa
En el contexto descrito líneas arriba, la reforma educativa impulsada por Peña Nieto, se distingue por las siguientes características : Es una reforma esencialmente de carácter administrativo-laboral que no atiende los problemas pedagógicos ni, por ende, plantea líneas estratégicas para mejorar la educación; por tanto, no es una reforma educativa. Es una reforma fundamentalmente antidemocrática. Aun bajo una lógica de legitimación, los planes sectoriales consideran como fase previa para su diseño un proceso de consulta. En el caso de la llamada reforma educativa, ésta surgió de un acuerdo político entre los tres principales partidos, y se validó sin que mediara proceso alguno de consulta pública, lo que excluyó de entrada a la sociedad. Es una reforma sin bases, improvisada, sin diagnóstico y sin el reconocimiento de la diversidad cultural del país. Como ya ha apuntado Hugo Aboites, la llamada reforma educativa no tiene como antecedente lógico un diagnóstico explícito y serio que haya servido como base para el reconocimiento objetivo de los principales problemas, la definición de propósitos y metas, el diseño de líneas de acción estratégicas, ni los procesos de evaluación sistémica para el mismo programa; en suma, no fue el resultado de un proceso serio de planeación estratégica. Es una reforma colonizada, dirigida a la certificación. Desde una definición maniquea de la “calidad educativa” –concepto ambiguo que varios académicos reconocidos, como el maestro Pérez Rocha, se han encargado de develar su carácter empresarial–, se prioriza la evaluación como el medio para ubicar al país en el escenario internacional, es decir, la evaluación sirve para medir parcialmente algunos aspectos de la escolaridad y no como un proceso holístico y metacognitivo para mejorar. Bajo 74