En seguida consideré importante saber que tenía que decir el rector general de la UAM ante un suceso de dicha magnitud, pues él apoyó el proyecto desde que asumió la rectoría general, sin embargo, según señaló Heinz, le pidió que interviniera: “Le pedí a Salvador Vega que interviniera, pues él también participó en el desarrollo de este proyecto, y en respuesta, me ofreció salas en el edificio de Rectoría General para que las clases de mandarín continuaran”.
Finalicé la entrevista con la interrogante sobre la posible devolución de las instalaciones de la Casa de China, pues a pesar de que el rector general ofreció una solución, gran parte del alumnado que se encontraba estudiando chino presentó quejas, tanto por la injusticia de la decisión de la rectora, como por lo poco conveniente que les resultaba el traslado de una institución a otra, ya que muchos de los estudiantes habitan en partes lejanas de la ciudad.
“La idea es no cerrar la Casa de China, aunque también es conveniente que se abra otra opción en la rectoría general; pues parte de la idea de este asunto era tener filiales, de hecho, en las demás unidades de la UAM, los rectores piden el mismo proyecto.” ¿Y qué se puede hacer?, cuestioné al entrevistado. “Se debe solicitar con firmeza que no se quite la Casa de China a través de la Junta Directiva, que se deje como un compromiso institucional, y que se haga un juicio, pues dichas medidas no se consultaron con nadie”.
En este momento, la Casa de China sigue clausurada. Las clases de chino se imparten en el edificio de Rectoría General, aunque son menos alumnos los que asisten. Algunos estudiantes siguen buscando la manera de regresar las clases de mandarín a la UAM Xochimilco, sin embargo, no se ha logrado dar solución. Se busca también, crear alianza con el Instituto Confucio de la UNAM, aunque requiere de un proceso complejo que por el momento solamente se está planeando llevar a cabo.
Ante esta situación es conveniente considerar que los estudiantes de este idioma no pueden ni deben quedar en la indefensión. Las autoridades deben ponderar el daño que pueden causar al alumnado más allá de las pugnas entre las autoridades y el profesor señalado. El conocimiento y acercamiento del chino mandarín debe ser prioritario y se debe privilegiar las acciones transparentes de los involucrados en la toma de decisiones.
Fotografías por: Sebastián Rocato.