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De esta manera, es importante dar cuenta de lo que sucedió en torno este proyecto, pues el pasado 19 de diciembre del 2013, la nueva Rectora de la Unidad Xochimilco Dra. Patricia E. Alfaro Moctezuma pidió las instalaciones y anunció el cese del apoyo al proyecto, sin mediar ningún aviso a la comunidad de estudiantes y sin ninguna justificación de tipo académico. Esta medida ha impactado negativamente el proyecto educativo de decenas de estudiantes que tomamos clases en la Casa de China.

Al hablar con algunos de los alumnos que han participado en este proyecto desde sus inicios, está claro que ellos optaron por un programa educativo a largo plazo, teniendo en cuenta que se convertiría en una gran herramienta para enriquecer su vida profesional y personal. Así como un trabajo dedicado de aprendizaje que ha implicado cientos de horas invertidas hasta el momento, las cuales han estado llenas de esfuerzo, esperanza y gozo en el aprendizaje de un idioma milenario.

Pues a diferencia de los idiomas occidentales, el aprendizaje del chino requiere un plan de trabajo a largo plazo, con tiempos que van de los 5 a los 8 años para su dominio. Por lo que interrumpir el ritmo de trabajo en este momento, puede implicar un retroceso muy importante.

Respecto al cierre del proyecto en el campus Xochimilco, en entrevista con Heinz Deiterich, se abordaron distintos temas sobre el conflicto, como el origen y las probables causas del mismo. “Inicio con una petición por parte de la rectora Patricia Alfaro, en una carta expedida el 19 de diciembre de 2013, en la que demandó el desalojo de las instalaciones donde residía la Casa de China. Inmediatamente pedí el inventario para entregar las instalaciones y hubo un problema con el sistema. Posteriormente tuve que ir a un Congreso el día 13 de enero, por lo que la resolución del conflicto se aplazo hasta el 27 de enero que yo regresaba”.

Mientras Heinz se encontraba de viaje, la rectora lo contactó para volver a pedirle el inventario de los inmuebles, sin embargo, aseguró que él no lo tenía, “el inventario lo tienen las personas que administran la Casa de China, sin embargo, en su ignorancia, la rectora hizo que cambiaran las chapas y sellaran el material”, señaló el doctor.

Cuando cuestioné a Dieterich sobre el porqué del conflicto, efusivamente respondió: “El motivo de poner a Patricia Alfaro como rectora fue una vendetta personal hacia mí, pues no considero que sea una persona capaz de manejar una universidad. No encuentro razones efectivas para cerrar el proyecto, fueron motivos personales. Cuando traté de ir a la dirección a tratar el asunto, me pidieron que debiera llevar a un abogado. Además, la doctora Alfaro dijo que la Casa de China era un proyecto ilegal, que no estaba registrado”.

Ante tal acusación, Dieterich respondió que eso era imposible: “con el simple hecho de que maestros firmaron contratos avalados por abogados para impartir clases, así como administrativos de la UAM para trabajar en el proyecto, e incluso, para los pagos que se les hacen a los mismos, se necesita de un procedimiento burocrático que no es posible que sea ilegal”.