La Organización de Naciones Unidas considera anciano a toda persona mayor de 65 años para los países desarrollados y de 60 para los países en desarrollo. O sea, que en México es considerada anciana una persona a partir de los 60 años y desafortunadamente los jóvenes no ponemos mucha atención a ese sector de la sociedad. Los censos nos muestran que el crecimiento de la población de edad adulta va en aumento. Cada vez somos menos jóvenes y más ancianos. Se debe enfrentar esa realidad y pensar en soluciones y aportaciones para esos años de vida a los que todos vamos a llegar.
Además de las diferentes definiciones y descripciones que podemos encontrar sobre la vejez, deberíamos considerar las de los familiares, y la de los mismos ancianos. Porque cada historia es diferente, para alguien la vejez puede ser una etapa feliz y llena de satisfacciones; pero tal vez alguien más pueda no correr con la misma suerte y describir esa misma etapa como lo peor, llena de enfermedades, violencia, o sufrimiento.
Es importante que si deseas llevar a algún anciano a un centro como éste, visites el asilo en distintos momentos del día y sin previo aviso. Te puedes hacer presente durante las comidas y en el horario de actividades. Visita la cocina y la lavandería, las salas de terapia y el resto de las áreas del asilo. Habla con los demás ancianos y sus familiares para ver si están satisfechos con la atención recibida. La interacción del personal con los residentes también es muy importante, debes observar con atención.
Un buen asilo de ancianos debe:
* Ser seguro, cómodo y limpio.
* Alentar a los residentes a conservar sus destrezas y habilidades.
* Ayudar a los residentes a realizar las actividades que ya no pueden realizar por sí mismos.
* Vigilar la salud de los residentes.
* Satisfacer las necesidades de cuidado y dieta de cada residente, incluyendo dietas especiales para diabéticos, o dietas de comida blanda, por ejemplo.
* Ayudar a los residentes a adaptarse a su nueva vida.
Elegir el hogar para ancianos adecuado es un proceso muy personal. Si estás ayudando a alguien ya sea un familiar o un conocido pero está en pleno uso de sus facultades mentales, la decisión final es de esa persona. Pero si es familiar, depende de ti y si no tiene la capacidad mental de tomar una decisión, la mejor manera de ayudarlo es hacerlo participar en el proceso lo más que se pueda para encontrar el mejor lugar para vivir, muchas veces a nosotros nos puede parecer un buen lugar pero a ellos tal vez no.
Hogar para ancianos "Nuestra Señora de Guadalupe", misioneros #13, col. Centro, tel. 5522-9848.
Fotografías: Jeanin F. Maciá Sánchez