Los asilos o residencias para ancianos son centros de viviendas para personas mayores de 60 años que, por motivos familiares, de salud, sociales u otras circunstancias personales, no pueden vivir en su hogar habitual; actualmente existen asilos públicos y privados. Grupos religiosos, diversas escuelas o algunas otras asociaciones, se preocupan por el bienestar de los ancianos. El objetivo es cuidar y procurar que este sector de la sociedad tenga una vida digna y los cuidados necesarios.
Es el caso de El Consejo Arquidiocesano de Voluntarias Vicentinas de la Ciudad de México A.C, que desde el 27 de Junio de 1994 fundó el hogar para ancianos “Nuestra Señora de Guadalupe” con ayuda de la Sra. Estela Covarrubias de Maciá, quien consiguió el apoyo del Club de Leones de la Ciudad de México, quienes aportaron el capital y proporcionaron el terreno ubicado en la calle de Misioneros #13. Col Centro.
Actualmente residen en el asilo ocho ancianas. Aquellas que son ingresadas por familiares se les realiza un estudio socio económico y con base en eso aportan una cantidad mensual que es mínima y por otro lado, aquellas que ingresan por medio de otros albergues, o son reportadas al DIF por algún conocido. Éste proporciona una cuota mensual por cada una. También, se inscribe a las ancianas al programa "Pensión alimentaria" por parte del GDF. El dinero que ingresa a la institución es destinado para cubrir sus necesidades básicas. Se les proporciona atención médica, por parte de un convenio que tienen con el Hospital Juárez. Mariana Hernández, la enfermera encargada, señala que “es complicado trabajar con adultos mayores, pues se convierten completamente en niños, pero por su peso y actitudes son más difíciles de tratar. Sin embargo, también aprendemos mucho de ellos y nos dan el cariño que nosotros procuramos regresarles, de las ocho abuelitas que tenemos aquí (la mayoría perdidas en tiempo y espacio) solamente dos cuentan con familiares que vienen regularmente a visitarlas, las otras seis no tienen familia, de manera que ellas toman ese rol, lo que a veces les cuesta lágrimas".
Las visitas son importantes, pero al parecer aquellas que tienen familia no la vuelven a ver, se desentienden, pero una vez que fallecen aparecen de nuevo para saber si les dejaron algo como herencia.
No obstante, las voluntarias vicentinas se dedican a promover el cuidado de las personas de la tercera edad, permiten a grupos de jóvenes de diferentes escuelas que realicen su servicio social ahí. Es posible que cualquier persona que quiera ayudar se
acerque a solicitarlo, pero por cuestiones de seguridad no siempre se permite que personas ajenas permanezcan en las instalaciones. Si quieres ayudar tienes que dar algún donativo en especie o las puedes visitar durante el día para realizar alguna actividad con ellas, como: lectura, juegos de mesa, ayudarlas a dar un paseo, ya que es muy importante que aquellas que aún pueden caminar lo hagan constantemente, o simplemente sentarte a platicar, pues cualquier ayuda es buena.
Como te veo me vi
Por: Jeanin F. Maciá Sánchez