REFLEJO | 页面 18

Alfonso Cuarón fue expulsado del CUEC. No se ha aclarado por qué razón y el se ha negado a hablar del tema, aunque en algunas entrevistas menciona las "ideas dinosáuricas" de la escuela. En el 2006, cuando tuve a bien intentar entrar al CUEC, Cuarón ya estaba en Hollywood, había trabajado para Disney, había incursionado en el mundialmente famoso mundo de Harry Potter, había dirigido una de las películas más taquilleras de México, y preparaba el estreno de una película de Ciencia Ficción. ¿Qué pensarían sus profesores? ¿Qué dirían de él aquellos que un día le dieron la oportunidad sólo para arrebatársela tiempo después? Hoy, en la página web del CUEC, todo es felicidad, alegría y felicitaciones para su ex-alumno, ganador del Oscar.

Lo que realmente me pesa es que las dos escuelas más grandes de cine en el país, sean excluyentes. En un ámbito en el que se presume la responsabilidad social, la diversidad y el derecho a la educación, el hecho de convertir una escuela en un club exclusivo me parece triste.

El día que existan en el país al menos veinte escuelas de cine de buen nivel, podré aceptar que cada una de ellas tenga sus derechos de admisión. Que cada una elija qué directores o películas tienen que gustarle a los aspirantes o qué tipo de cine quieren enseñar a hacer. Pero la realidad es que no hay veinte escuelas, y sí hay muchos aspirantes. La realidad es que quienes deberían dar oportunidades, son los primeros en quitártelas. La realidad es que seguimos teniendo una incipiente industria, películas que se quedan enlatadas, cine de mediana calidad, salas repletas de cine norteamericano y, sobretodo, una incoherente administración de las instituciones y una enorme necesidad de colgarse de los éxitos ajenos. Y es que a falta de propios, qué más queda.

Ojalá las cosas cambien, por el bien del cine y quienes tienen las ganas de crearlo. Y es que ya lo decía Shakira y sus caderas, justo con aquel éxito ajeno… "un amor como el nuestro (al cine), no debe morir jamás".