- Tendrías que leer Hamlet y ahí están todas mis respuestas, además Shakespeare ya lo dijo mejor. Es que ahí viene todo, porque sí, “Ser o no ser” ese es el problema. ¿Soy yo o soy el personaje?
En la búsqueda incansable de la verosimilitud, que no de la verdad, para representar el intérprete conecta con muchas cosas que no son necesarias. Creo yo que una de ellas es recurrir a tus experiencias. Inclusive a lo que a ti como intérprete te puede causar dolor o alegría y hurgar en tu archivo de imágenes y de emociones. Yo creo que es muy mala idea. Un actor lo que debe de hacer es entender al personaje y robarle al personaje sus imágenes, sus memorias, sus sueños, sus vidas. Si quieres ser verosímil entonces tendrías muchos problemas.
Tener una técnica infalible que te permita no involucrarte ni psicológica ni emocionalmente con lo que estás interpretando y que eso trascienda al espectador. Involucrarte de manera que pongas tu vida en juego. Que sea el personaje el que hable, tú nada más le prestas el cuerpecillo. Tú nada más eres un puente. Le prestas tus ojos, tu nariz, tu boca…
Y tu ser y estar. Yo creo que es la mejor, la que procuro, la que a mí me gusta.
El actor es un creyente. Tienes que creer que estás tomando veneno, que estás en el interior de una ballena, tienes que creer que está lloviendo. Obviamente tienes que creer en dios, que es el que te dicta las reglas del juego.
Al preguntarle sobre su activismo en distintas organizaciones sociales, tales como El grito más fuerte y Movimiento por la paz de Javier Sicilia, salió a relucir su postura crítica y de izquierda opinando que “el mundo gira a la izquierda”. “Estoy convencido de que los creadores son naturalmente de izquierda porque están en un estado de conciencia distinto. Es difícil concebir a un teatrero católico, incluso el que hizo las pastorelas ¡era jesuita! Traían otras cosas en la cabeza, porque si no, no podrías desdoblarte. No podrías estar en un estado de conciencia”.
-¿Crees que se ha visto mermado o han disminuido las ganas y las ansias de que la gente acuda al teatro?
-Siempre hemos dicho que el teatro está en crisis. Si la humanidad se rigiera por las artes, no estaríamos como estamos.
Si tú trabajas nada más para complacerlos –refiriéndose al público- inconscientemente yo creo que los vas alejando. El servilismo es... bajo. No entra dentro de la nobleza de los altos estándares de la humanidad.
Lo peor que le puede pasar a una obra creativa es dar respuestas. Yo creo que el arte tiene que dar preguntas. Empujar a la pregunta para que alguien piense.
-Es un ejercicio filosófico el teatro… Generar preguntas en lugar de respuestas.
-Sí sí, es una buena idea.
Hasta éste momento, había transcurrido ya casi una hora y tomando en cuenta que sólo contábamos con treinta minutos iniciales, consideré que era conveniente terminar la entrevista, no sin antes preguntarle sobre sus proyectos venideros y los que está llevando a cabo.
-Los proyectos de cualquier creador terminan siendo sueños. Quiero hacer todo Shakespeare antes de morir. Es un sueño.
Comentó que estaba haciendo un pequeño corto para la televisión además de que acaba de terminar dos temporadas de teatro.
Sin duda, Bruno Bichir es un motivo de inspiración para los futuros grandes actores de éste siglo, impresionando y transformando tanto a viejos como a jóvenes en éste gran y noble arte de la actuación.
Al despedirnos, yo sabía de antemano que en algún otro tiempo y espacio nos volveremos a encontrar....
Fotografía: Amanda Safa