Preparación
Corta las verduras y el pollo a tiras. Cubre una sartén grande con un poco de aceite de oliva (que al extenderlo cubra toda la superficie).
Cuando el aceite esté caliente, añade los pimientos y la cebolla. Salpiméntalos y deja que se hagan a fuego medio-alto, removiéndolos de vez en cuando.
Cuando estén bien hechas (color marroncito), se retiran con una espumadera para q el aceite quede en la sartén. En el mismo aceite se echa el pollo. Se salpimenta y se deja hacer a fuego medio-alto.
Cuando la carne esté hecha, échale el sazonador y riega todo con un generoso chorro de vino. Mezcla bien el vino con las especias para que éstas queden disueltas y vayan formando una especie de salsa (o gravy, que diríamos en inglés).
Déjalo a fuego medio y después bájalo a medio-bajo y espera hasta que se consuma el alcohol. Cuando la carne haya absorbido gran parte del líquido, apaga el fuego y aparta el pollo.
Puedes colocar el pollo y las verduras en boles para que los comensales se sirvan ellos mismos y hagan sus propias fajitas. Así todo el mundo tendrá una fajita a su gusto.
A continuación, calienta las tortillas en el horno y cuando estén calientes envuélvelas en papel albal para que se mantenga el calor. También puedes ir calentando las tortillas con el queso por encima para que esté derretido. Esta opción es más laboriosa pero en mi opinión merece la pena.
Coloca el resto de “avíos” en pequeños boles (la sour cream, el queso, la salsa…) y lleva el tarro de salsa picante a la mesa para quien le guste el picante. A mí personalmente me encanta el picante y tengo bastante variedad de salsas en casa.