SINTOMAS
El infarto de miocardio se manifiesta con dolores o presión en la zona torácica, sensación de agotamiento,
cansancio, mareos y dolor o calambres en el brazo izquierdo. Estos dolores no ceden aunque la persona
haga reposo. Los síntomas habituales son:
Dolor torácico intenso y prolongado, que se percibe como una presión intensa y que puede
extenderse a brazos y hombros (sobre todo izquierdos), espalda, epigastrio e incluso dientes y
mandíbula. El dolor se describe como un puño enorme que retuerce el corazón. Es similar al de la
angina de pecho, pero más prolongado y no cesa con el reposo.
Dificultad para respirar.
Sudoración.
Palidez.
Mareo, náuseas y vómitos.
Sensación de muerte inminente.
Diagnósticos
Monitorización electrocardiográfica: Constituye un elemento fundamental para el diagnóstico del
infarto agudo, porque, además, permite analizar su evolución. Al paciente se le mantiene
controlado a través de un monitor de electrocardiograma durante todo el tiempo que permanece en
la unidad coronaria del hospital. Es una representación gráfica de las fuerzas eléctricas que
trabajan sobre el corazón. Durante el ciclo cardíaco de bombeo y llenado, un patrón de pulsos
eléctricos cambiantes refleja exactamente la acción del corazón. Es indoloro y suele hacerse con el
paciente estirado y tranquilo, excepto cuando se realiza durante una prueba de esfuerzo. Sólo
detecta alteraciones en el momento en que se produce el dolor. Con posterioridad, se emplea
únicamente para confirmar o descartar si se ha producido daño en el corazón.
Análisis de sangre: El dato que puede obtenerse a través del análisis en laboratorio
verdaderamente relevante para realizar un diagnóstico es el aumento de la actividad sérica de
determinadas enzimas, que se liberan dentro del torrente sanguíneo a causa de la necrosis que se