La física , sin embargo , se soslayó a una suerte distinta , quizá debida a la vaguedad de la mecánica de Aristóteles . Su filosofía concibió al movimiento bajo la corporalidad de las cosas dominada por la aparición de tres estados universales : la pesadez , la ligereza y la ingravidez , corresponsales para el agua y la tierra , que caen ; el aire y el fuego , que ascienden , y el éter , que gira en círculos . Si un pedazo de madera caía era porque estaba hecho de tierra ; si el vapor culminaba en la atmósfera , porque estaba colmado de fuego . Entonces la causa permanecía dentro y desde allí ejercía la motricidad ininterrumpidamente . Ahora bien , el comportamiento de la materia debido a la aplicación de alguna fuerza , esto es , el movimiento « violento » cuyo impulso no se originase por cualesquiera de las tendencias naturales , le removió a Aristóteles el triunfo de su modelo explicativo ; pues , para describir el lanzamiento de una flecha que no disponía de algún contacto físico distinto que el proveído inicialmente por una cuerda , pensó erráticamente al aire como causa del movimiento continuado , de modo que a su metafísica no le extrajeran contradicción alguna . Afirmó , en consecuencia , que , tras dispararse un proyectil , dicha sustancia lo transportaba por corrientes que se comprimían en el espacio desalojado por su trayectoria . Esta estratagema consistió en encasillar compulsivamente a la naturaleza en un molde que no merecía .
La Alejandría del siglo VI preparó la crisis de las leyes aristotélicas al engendrar al cristiano Juan Filopón , un hábil comentador , más bien refutador , de las enseñanzas peripatéticas . A Filopón le pareció contraintuitivo el razonamiento del Estagirita y le transfirió al cuerpo mismo la causa de su movimiento extrínseco , de modo que el agente que liberaba el proyectil le comunicaba una propiedad incorpórea que se extinguía al recorrer una distancia prudente . Este alejandrino fue desgraciadamente ignorado por sus contemporáneos , según nos actualiza A . C . Crombie : « hasta donde se sabe históricamente , las obras del mismo Filopón no fueron conocidas en la Edad Media .» ( 1987 ), y sólo los árabes Avicena y Avempace consideraron sus pensamientos de hereje , mientras que Simplicio , también egipcio , calificó sus opiniones de infundadas . Avicena agregó que , al suprimirse las obstrucciones , la fuerza que se le ejercía al móvil no se gastaba , ni expiraba , como especuló Filopón , sino que su influencia persistía indefinidamente . Esta suposición presiente , además , las leyes de conservación .
La ciencia tuvo que esperar pacientemente hasta el nacimiento del franciscano Guillermo de Ockham , en el siglo XIII para desperdigarse por completo de la muy antigua noción aristotélica de que moverse significaba siempre ser movido por otro . Ockham introdujo un postulado que rivalizó con la filosofía de los escolastas : este se basó en abolir la multiplicación de los seres para un efecto cualquiera . Su denominado principio de economía , o su navaja homónima , engendró la reinterpretación del movimiento mediado por la existencia sucesiva de una cosa en distintos lugares cuyo acto le era consubstancial al cuerpo . Así , el desplazamiento , una vez iniciado , nunca debió involucrar más entidades que el móvil mismo , pues este último retiene por cuenta propia el movimiento , independientemente de que haya sido puesto en ese estado por algo más . En esto consiste la autosuficiencia de las partículas que continúan su movimiento . Por ello , en sus Principios ( 1678 ), Newton constató que todo cuerpo « por cuanto de él depende » persevera inalterado en el estado de movimiento inmediatamente adquirido , e Immanuel Kant , en sus Principios metafísicos de la ciencia de la naturaleza ( 1786 ), declaró esencialmente móvil a la materia . A causa de esta consideración aparece representada originalmente la abstrusa condición del movimiento sin interventor . Pero hay algo que nos agita : los atomistas griegos , el abderitano Demócrito y Epicuro de Samos , y el romano Lucrecio , advirtieron , mucho antes que ellos , que las partes últimas de la materia poseían un movimiento perpetuo , y , por consiguiente , no existía algún pretexto para proclamar la existencia de un proyector extrínseco , pues , conforme a las opiniones del filólogo escocés W . K . C . Guthrie , hicieron de él un principio inherente a los cuerpos « y como perteneciente , por ello , a [ ellos ] desde siempre » ( 1993 ).
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HISTORIA DE LA CIENCIA