¿ Las personas con PSP desarrollan demencia? La demencia es un término que hace referencia a la pérdida de la función cognitiva hasta un punto que afecta a la vida diaria de una persona. Hay diferentes tipos de demencia y distintas enfermedades que la pueden causar. En la enfermedad de Alzheimer, la causa más común de la demencia, el principal deterioro cognitivo afecta a la memoria. Las personas con PSP pueden manifestar cambios en la función cognitiva, en particular, en las fases más avanzadas de la enfermedad. Esto suele afectar la organización y el procesamiento de los pensamientos, la planificación, la capacidad multitarea, la atención y el encontrar las palabras. En ocasiones, en un principio, se diagnostica erróneamente a las personas que padecen de PSP con Alzheimer o con demencia frontotemporal, que es otro tipo de demencia.
La afasia es un déficit cognitivo que afecta la comunicación, lo que incluye encontrar las palabras, expresar los pensamientos y comprender el lenguaje. La afasia tiene su origen en diferentes afecciones neurológicas. Algunas personas con PSP pueden experimentar afasia. La gravedad puede variar enormemente y, en el caso de algunas personas, puede tratarse de un síntoma inicial de la PSP.
En el caso de las familias en cuyo seno hay una persona con PSP, los aspectos más desafiantes del deterioro cognitivo debido a esta enfermedad son la impulsividad, el mal criterio y la falta de comprensión de sus desafíos cognitivos y físicos. Por ejemplo, alguien podría levantarse de una silla rápidamente o sin apoyarse en un andador, o meterse a la boca grandes bocados de alimentos demasiado rápido. Algunas familias han compartido que su ser querido con PSP ha desarrollado la tendencia de comprar impulsiva y compulsivamente. Un punto de desacuerdo importante para las familias y los proveedores de atención sanitaria por igual es que cuando una persona con PSP insiste en cuanto a que aún puede conducir o hacer otras cosas de forma segura, cuando es evidente que para los demás está en una situación de riesgo. La impulsividad, acompañada de un desequilibrio, es la principal razón por la que las personas con PSP se caen.
La apatía, que hace que las personas tengan menos motivación para participar en actividades, también puede ser un síntoma cognitivo de la PSP. Los cambios cognitivos en la PSP pueden dar lugar al retraimiento social o la irritabilidad, en especial, cuando dichos cambios dificultan la capacidad de comunicar los pensamientos o la participación en las conversaciones.
Incluso en las fases ulteriores de la PSP, una persona suele seguir respondiendo a las preguntas con precisión y detalle; no obstante, debido a la lentificación de la velocidad de procesamiento, puede llevarle segundos o minutos, así como un gran esfuerzo para verbalizar un pensamiento. Las personas con PSP y sus familias no deben dudar en pedirles a los demás que sean pacientes durante la comunicación. También puede ser útil trabajar con logopedas en estrategias que compensen los cambios cognitivos, de manera de favorecer la adaptación y facilitar la comunicación.
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¿ Qué le ocurre a una persona con PSP con el paso del tiempo? El nombre de la enfermedad incluye la palabra « progresiva » porque, desafortunadamente, los síntomas iniciales empeoran y nuevos síntomas se desarrollan con el tiempo. Después de cinco o seis años, como media, el desequilibrio y la rigidez empeoran, lo que se dificulta aún más o, incluso, imposibilita la capacidad de caminar. Los problemas de visión, habla y deglución son características importantes de la PSP que, en algún momento, terminan por manifestarse en la mayoría de los pacientes. No todas las personas experimentan la totalidad de los síntomas propios de la PSP y la aparición y la progresión de dichos síntomas varía enormemente en función de cada persona.
Las investigaciones han demostrado que alguien con PSP vive de media entre 8 y 10 años tras la aparición de los síntomas. Las lesiones personales debido a caídas constituyen una de las complicaciones más comunes de la PSP. Otra de las complicaciones subyace en las infecciones, en particular, la neumonía y las infecciones de las vías urinarias. Su médico podría recomendarle evaluaciones regulares de la deglución; revisiones a cargo de un fisioterapeuta y equipos adaptativos para mejorar la seguridad al deambular; una consulta con un urólogo si aumentan los cambios en la función urinaria y otras medidas preventivas.