Psicología, Deporte y Actividad Física. Investigaciones Aplicadas | Page 408

Para conseguir esto es fundamental: el trabajo en la adopción de perspectivas que les ayuden a comprender los sentimientos de sus compañeros; la creación de una comunidad democrática que favorezca la participación activa de los alumnos y donde todo se haga con relación al grupo y su estabilidad; y el establecimiento de reglas de convivencia en clase donde se defina qué conductas podemos esperar de nuestros compañeros. 3. Orientación sobre la realización de las actividades. Motivar a estos jóvenes para que participen en las actividades es fundamental y puede conseguirse por dos caminos: el deseo de mejorar una habilidad que despierte su interés y el reto de perfeccionar una habilidad que ya ejecutasen en el pasado. Dentro del desarrollo de las actividades se deben establecer progresiones en las destrezas; resaltar la importancia que guarda la estrecha relación entre esfuerzo y éxito; potenciar una nueva definición de éxito que incluya la mejora personal, el aprendizaje y pasarlo bien con los compañeros frente a ganar al adversario a toda costa; potenciar responsabilidades de liderazgo; desarrollar gran variedad de actividades y eventos o fiestas especiales que mantengan la motivación de los alumnos. 4. Autonomía en las habilidades. Para conseguirlo se debe ir reduciendo la importancia del profesor y conceder a los alumnos más responsabilidades y protagonismo. Lo ideal sería establecer una progresi ón donde el alumno tenga que responsabilizarse cada vez más de sus actos y tenga que asumir decisiones sobre qué le interesa hacer. Es la idea de “autodirección” que desarrolla Hellison D.(1995)en su modelo como la autonomía del alumno para planificar sus actividades bajo una mínima supervisión del profesor. Para potenciar esta sensación de autonomía y autocontrol sobre su vida se deben favorecer situaciones que soliciten su capacidad en la toma de decisiones mediante un marco de propuesta de metas a alcanzar. 5. Concienciarles sobre la importancia del futuro. Las personas que no tienen expectativas de lo que quieren hacer con sus vidas tienen más probabilidades de caer en conductas de riesgo y, desafortunadamente, esto es lo que les ocurre a estos jóvenes en riesgo. Pero si se hace que estos jóvenes se sientan valorados y se les da la oportunidad de contribuir de alguna forma a la sociedad, sus actuaciones hacia la salud y las expectativas de futuro se pueden transformar hacia un ¿porqué no? muy constructivo. Se debe ayudar a estos jóvenes a buscar una visión de futuro en sus vidas, especialmente un futuro vocacional, y facilitarles información de los medios que necesitan para conseguirlo. En la revisión de la literatura realizada, son casi nulas las evidencias de estudios en estos tipos de niños. No obstante, en la realidad venezolana se hace necesario esta investigación. Las conductas referidas con anterioridad a los jóvenes en situación de riesgo social están muy relacionadas a niños con este tipo de características y manifestaciones. 400