Después de una larga fila para entregar los boletos, tuvieron que hacer otra fila para entrar al avión, pero esta vez por un túnel de unos dos metros de ancho y otros dos de alto por los que caminaban lento.
Lucía miró por la muy pequeña ventana, perdiéndose en el mar de nubes y en el azul celestial que te hace sentir que estás en un sueño ya que así era. Le dolía el cuello por estar tanto tiempo torcida mirando por la ventana que al final decidió recargarse en el asiento no tan cómodo de color azul, pero al contrario del que estaba allá afuera este era oscuro. A pesar de la incomodidad del asiento Lucía cayó dormida en un profundo sueño.
Empezó a temblar haciendo que se despertara, abrió los ojos lentamente y al hacerlo se dio cuenta de que las turbulencias eran las culpables de su agitación. Miró a su alrededor y vió a los demás pasajeros, algunos estaban dormidos, otros hablando, algunos en sus teléfonos o computadoras y otros comiendo lo que restaba de las papas que habían entregado anteriormente.
Sus padres que se encontraban en la fila a lado de ella se encontraban profundamente dormidos a pesar de las molestas turbulencias
Después de ver como sus padres dormían tranquilamente Lucía regresó a su posición inicial un poco más relajada, volvió a cerrar los ojos tratando de continuar con el maravilloso sueño que estaba teniendo hace pocos minutos antes de despertar. Al darse cuenta de que ya no podía hacerlo decidió tomar su reproductor de música y reproducir una de sus canciones favoritas.
Estaba vagando al son de la música cuando sintió un vacío en su estómago, había sido provocado por el avión que al parecer estaba empezando a descender. Miró por la ventana y pudo notar que ya no se encontraba ante ese paisaje de nubes y azul si no de montañas verdes y altas.
Volvió a su asiento cuando una aeromoza llamó su atención dándole aviso de que pronto iban a aterrizar. Movió su cabeza en forma de afirmación y la mujer se retiró a las demás filas detrás de ella.
Escuchó un pitido que captó su atención, siguió el sonido y vio un letrero palpitante que indicaba que los pasajeros debían abrocharse el cinturón. Por consiguiente hizo lo que este le indicó, escuchó el click y volteó a ver a la aeromoza que empezó a dar indicaciones.
-Porfavor abrochen sus cinturones, apaguen todos sus dispositivos y no se retiren de sus asientos hasta que se les indique; estamos a punto de aterrizar, gracias.- dijo la aeromoza haciendo señas con sus manos y luego por una bocina se volvió a escuchar las indicaciones pero en el idioma español.