Proyecto Revista Digital | Page 83

Lucy los vio e inmediatamente dejó de llorar, saltaba de emoción mientras al mismo tiempo le agradecía a sus papás; después de que Lucía se tranquilizó un poco sus papás le dijeron -prepara tus maletas, nos vamos en 2 días-

Y así empezaron los dos días más largos que Lucía había vivido jamás, esperando a que su sueño por fin se hiciera realidad, cada segundo que pasaba solamente lograba emocionarla más y más, sentía que nunca iba a llegar la hora de irse.

Lento le pasó el tiempo a la pobre Lucía, pero pasaron los días y las noches hasta que llegó el momento. Era la hora, todo estaba listo y empacado, la familia apresurada, y por supuesto habían desayunado (aunque velozmente) muy bien, comieron frutas, cereales, verduras y un poco de carne para empezar con un desayuno bien balanceado y a parte se tomaron 2 vasos de agua para empezar bien lo que iba a ser un muy buen día.

La familia partió al aeropuerto, donde su destino les esperaba, un gran avión jumbo de dos pisos que los transportaría por 9 horas sobre el Océano Atlántico hasta llegar a España.

Llegaron al aeropuerto y Lucía no podía creerlo, cada paso que daba la hacían sentir como que estaba en un sueño, pues para ella eso era: un sueño hecho realidad, veía a las tiendas, a las personas, a las maletas y un sin fin de otras cosas más que hay en los aeropuertos.

Ya era tiempo de que subieran al avión, y así lo hicieron, rápidamente se fueron a la sala de salida 15E donde debía estar el avión a poco tiempo de salir. Había mucha gente, tanta que no podía creer que todos fueran a ir en el mismo avión.