Se preguntaba qué era ese lugar, ya que no lo había visto nunca antes en su vida. Lo miró por varios segundos más, admirando cada detalle pero a pesar de eso aun no podía descifrar cual era aquel maravilloso lugar, así que investigó más información sobre ese lugar en internet. Como no sabía el nombre del lugar, no lo pudo encontrar específicamente en internet.
El día siguiente por la mañana Lucy se despertó llena de dudas, corrió rápidamente al cuarto de sus papás, tardó más de cinco minutos en llegar al otro extremo de su casa ya que se tropezó con el plato donde comía el perro y desgraciadamente el plato contenía paté de hígado de vaca. Debido a lo surgido regresó a su cuarto sin ninguna respuesta de sus padres.
Desesperada, tomó el teléfono de la casa y marcó inmediatamente a sus abuelos con la esperanza de que le dieran respuesta a todas sus inquietudes acerca del libro ya que ellos tenían una copia exacta de su mismo libro. Sus abuelos contestaron el teléfono y al oír su pregunta con tanta desesperación en su voz, rieron por unos segundos y le contestaron: - Nieta querida, ¿podrías especificar tu pregunta?
Lucy contestó: - Sí claro abuelitos, quisiera saber cuál es el nombre del lugar de la foto más grande de la página veintitrés.
Ellos contestaron: -¡Por supuesto que sabemos de cual hablas! es el Museo del Prado que se encuentra en Madrid, España y por cierto, es uno de nuestros favoritos.
Desde ese preciso momento, el único lugar que anhelaba conocer más que ninguno otro en el mundo era Madrid. Todo el dia pensaba en eso, soñaba en que viajaba allá y en su mente empezó a imaginar el día en el cual se encontrara dentro del maravilloso Museo apreciando cada una de esas bellas obras de arte.
Ese fue el comienzo de todo, después de ese día, en cada uno de sus cumpleaños le pedía a sus padres que la llevaran a Madrid, muchas de estas veces lloró y lloró porque pasaban los años y su sueño no se cumplía, hasta que en su cumpleaños número quince sucedió algo asombroso. Ya cansada de cada año pedir que le regalaran un viaje y nunca recibirlo, decidió que tenía que ir a España fuera como fuera, por lo que decidió pedírselo a sus padres por última vez como regalo de cumpleaños, como era el número 15 sus padres decidieron que quizá ya era hora de llevarla a españa.
Lucy se aburría de no tener el viaje que les había pedido a sus papás y cada día era una tortura el no saber si sus papás iban a aceptar o no; los días pasaban y el tiempo de espera por una respuesta se hacía más largo cada vez. Más gran sorpresa se llevó cuando sus padres llegaron con ella muy emocionados con tres boletos para un lugar mágico, fantástico y especial: ¡LA FENAZA 2015!.
Ante tal decepción la pobre Lucía se puso a llorar, pero sus papás riendo con un ligero tono burlón mientras la trataban de consolar le dijeron- tranquila hija querida, era solo una broma- mientras su mamá sacaba del bolsillo otros boletos.