Programa Santo Ángel 2023 | Page 32

Tenía que ver con ambas cosas . Recuerdos , desde luego ; pero debajo de ellos bullía también algo ancestral y antiguo , algo guardado en nuestro subconsciente . Un duendecillo del monte que quizás dejó impronta en nuestra alma cavernícola ( sí , ¡ porque ya teníamos alma !), que holló nuestro espíritu de hombres paleolíticos . Y luego , a pesar de todo , no hubo miedo . La última vez que corrió la Botarga por las calles de Villaseca , se veía la expresión de miedo en muchas caras . Chiquillos que corrían despavoridos , mujerucas mayores que arrugaban el morro y escondían los ojos hundidos en sus pañuelos negros del luto . Alguna casa que no abría , pero por miedo . Alguna risa nerviosa para conjurar algo atávico que salía de dentro . Ahora los chavales no lloran si se acerca ese ser desconocido de la Botarga ; no lloran ni se asustan porque quizás ya no hay ya ni miedo a Dios , ni miedo tampoco al Diablo . El bombardeo de los telediarios y las series , de las barbaridades que se ven por las redes sociales , impactan en nuestros niños y jóvenes , y no les sorprende “ un payasito ”. ¿ Para qué correr ? Si no es el mal , ni el bien , sino un disfraz . ¿ Para qué correr ? Si no tengo miedo a nada que vea con mis ojos . Esa capacidad de abstracción que tenía la gente de antaño , ya no existe . Ha sido masacrada noticia a noticia , vídeo a vídeo … Nada puede ser más horrible que la virtualidad por fascículos que nos metemos en la cabeza en píldoras de dos minutos y medio . Y nada más inofensivo que la realidad que nos golpea . Ya no hay miedo a la realidad , porque el miedo a la realidad ha sido cambiado por el miedo a lo que puede suceder y no sucede . Hábiles manejadores de marionetas han anestesiado a nuestra buena gente , haciéndoles perder la capacidad de análisis y anulando su potencial de abstracción . La sociedad está aturdida para percibir la realidad , porque está entrenada en temer lo que no le llega . Así , podría venírseles encima un alud , igual que una Botarga . Y grabarían con sus móviles mientras están siendo devorados . Sin embargo , en el silencio de sus alcobas y salones , sus almas se encogen por las aberraciones que enseñan las diabólicas pantallas … por miedos futuros que nunca llegan y que les condicionan más que la realidad que les rodea . Y yo , como botarga , prefiero mil veces al niño que chilla y corre , al viejo que murmura como un cristiano viejo , al joven que huye de un garrotazo . Al que llena la cesta por miedo y no por el “ qué dirán ”. En toda Villaseca sólo una niña , sólo una , lloró de miedo . A ella va dedicado este relato , porque todavía sigue teniendo un alma pura , que se conmueve por lo atávico . En mi recuerdo quedará esa bajada por las chaparras , ligada con mis recuerdos ; alguna lágrima que también derramé yo ; y esa niña , cuyos sollozos de miedo se oían desde fuera de su casa . Porque todo -recuerdos míos y miedo de ella- se cogieron de la mano aquel día de colores , cencerros y cascabeles … Todo emergió desde dentro del alma . Con la cuesta de las Chaparras . Con el baile de la Botarga …
32