La división del radicalismo:
Hipólito Yrigoyen con Marcelo Torcuato de Alvear. A mediados de los años 1920 el radicalismo se
dividió en yrigoyenistas y antipersonalistas.
La división del partido radical se fue volviendo inevitable en 1923: nueve senadores radicales se
declararon «antipersonalistas», es decir, contrarios al personalismo de Yrigoyen, y brindaron su
apoyo al presidente Alvear. También hubo roces entre este y su vicepresidente Elpidio González,
ya que este último era yrigoyenista; de hecho, la división empezó cuando los senadores
comenzaron a hostilizar al vicepresidente González.54 El yrigoyenismo tomaba a los
antipersonalistas como conservadores, mientras los antipersonalistas consideraban que Yrigoyen
violaba las reglas del juego político.137 Estas disputas siguieron y, lo que fue peor, se trasladaron
al Congreso, en donde los diputados fieles a Yrigoyen llegaron a obstaculizar varias de las
iniciativas surgidas del Poder Ejecutivo, ya fuese a través de discusiones o bien retirándose del
recinto para evitar dar cuórum. En este contexto, en enero de 1925 el presidente Alvear clausuró
por decreto las sesiones extraordinarias, en vista de que la actividad legislativa era casi nula.138
Los «antipersonalistas» presionaron a Alvear para que interviniera en la provincia de Buenos Aires
gobernada por José Luis Cantilo, pensando que así tendrían mayor probabilidad de ganar las
elecciones presidenciales. Pero Alvear se negó: