Últimos años y
muerte
Para finales de los años 30 la salud de Alvear se había deteriorado, producto de una gripe de la
cual le costó recuperarse y de la situación política que vivía el país en esos años. Durante una
reunión del Comité Nacional se leyó la sorpresiva renuncia de Alvear, efectuada para dejarle el
camino libre a Tamborini. Una delegación fue a su casa en Don Torcuato para informarle que el
comité había rechazado su renuncia. Alvear no los pudo recibir por su estado delicado de salud,
pero con su secretario como intermediario les agradeció la visita con la conclusión de «Yo estoy
muy enfermo, con un pie en la tumba».208
El 23 de marzo de 1942, fulminado por una crisis cardíaca, falleció Marcelo Torcuato de Alvear al
lado de su esposa Regina Pacini en su casa de Don Torcuato. Una importante cantidad de gente
se trasladó hasta la localidad para dar el último adiós al viejo mandatario, pese a que había llovido
durante gran parte del día. Al día siguiente fue trasladado a la Casa Rosada y velado por las
autoridades «oficiales», precisamente por quienes le habían cerrado el acceso a la presidencia por
medio del fraude electoral. Varios dirigentes que habían ganado gracias al fraude, como Roberto
Marcelino Ortiz, Agustín Pedro Justo y Rodolfo Moreno, brindaron palabras elogiosas a Alvear.209
Durante su funeral se produjeron incidentes cuando una multitud de personas sustrajeron por la
fuerza el féretro de la liturgia funeraria oficial celebrada en la Casa Rosada; el cajón fue llevado por
la gente cantando consignas contra el gobierno hasta el Cementerio de la Recoleta.210
Sus restos se encuentran en el mausoleo familiar del Cementerio de la Recoleta, junto a los de su
abuelo Carlos María de Alvear y su padre Torcuato de Alvear, al lado de la tumba de Juan Facundo
Quiroga.211 El mausoleo fue diseñado por el arquitecto Alejandro Christophersen en 1905.32