Presentado el Informe Anual 2016 sobre racismo en el estado español | Página 291

Informe Anual 2016 sobre el racismo en el estado español
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SAID CATALUÑA. Abril. Islamofobia. Una mañana de abril, J. B. está en la taquilla de Renfe y justo cuando iba a recibir el billete para viajar en el tren, dos mujeres situadas detrás empiezan a refunfuñar de una manera que le es más que familiar. Esta vez, la encargada de las taquillas de la estación de Mataró tarda algo más de tiempo porque hay que tramitar su billete especial por ser familia numerosa.
De repente, una de las mujeres dice con gran desprecio «¡ la mora de mierda ésta, podría darse más prisa!». J. B. se gira y les pide con educación que no la insulten, también duda si realmente es necesario indicarles que ella ha nacido en España, tiene apellidos españoles y que, simplemente, decidió hace unos años convertirse al islam y llevar pañuelo por ese motivo. Pero justo en el momento de dirigirse a ellas, los insultos continúan y una de las mujeres le propina un golpe de rodilla en la zona púbica que le provoca mucho dolor y casi cae al suelo.
En medio del miedo, la confusión y la crisis de ansiedad que sufre J. B. por estos hechos, se acercan unos Mossos d’ Esquadra que rondan por la estación, esto no impide, que la misma mujer continúe insultándola de manera muy ofensiva y xenófoba. Los policías identifican a las agresoras y una de ellas se queja a gritos «¡ tal y como está el país con los yihadistas, es a ella a quien deberíais detener!». Después de anotar los nombres de los actores intervinientes, los agentes se marchan, aconsejando la denuncia de estos hechos.
Al cabo de pocas horas, J. B. se dirige al médico y después se presenta en la comisaría para denunciar los hechos. El día siguiente SAID asume el caso y se propone contactar con algún testigo. La mujer de la taquilla de la estación de Mataró ha visto todo lo que ha pasado y está dispuesta a declararlo. Las semanas siguientes son para J. B. días de desazón, sintiendo pánico cada vez que tiene que ir a coger el tren a su pueblo.
El juez, con la solicitud de la fiscalía, tipifica el procedimiento como un posible delito contra la integridad moral e inicia la instrucción. En la declaración, en el mes de febrero, la acusada niega cualquier tipo de agresión violenta, según ella, ha sido J. B. quién le ha ofendido y empujado, dañándole en el brazo. Argumenta que ella nunca podría insultar ni tocar a una chica como J. B.; «¡ con el miedo que les tengo a esa gente!» afirma al final de su declaración.
Pero justo al acabar de pronunciarse, sin dejar espacio a la duda, Josep, el abogado de SAID y por lo tanto de J. B., le replica « pero, ¿ a quién tiene usted miedo?». Se produce un largo silencio delator. « No hay más preguntas ». El juez da por finalizada la fase de instrucción y J. B. respira algo más tranquila, el proceso es largo y habrá que esperar al desarrollo del juicio, pero sabe que el trabajo hecho hasta ahora ha merecido la pena y que a pesar del resultado es necesario reivindicar y defender sus derechos y no dejar pasar estas situaciones, que, a pesar de habituales, no se pueden asumir como normales y vulneran la dignidad de la persona.