Presentado el Informe Anual 2016 sobre racismo en el estado español | Page 290
EXTREMA DERECHA Y DISCURSO DEL ODIO
medidas claramente islamofóbicas: la República Checa y Eslovaquia, por ejemplo, no aceptan personas refugiadas musulmanas y Dinamarca ha impuesto por
ley el consumo de carne de cerdo en sus comedores públicos.
No es fácil ordenar los múltiples factores que juegan en esta relación triangular entre personas refugiadas, atentados yihadistas e islamofobia. Para ello echamos mano de Santiago Alba Rico y su reflexión, extraída del artículo «Refugiados, islamofobia, muerte de Europa», aparecido en la revista Viento Sur (abril
2016):
1. La mayor parte de las víctimas de ISIS y la mayor parte de los que combatientes del ISIS son musulmanes.
2. Muchos de los yihadistas de ISIS son europeos, sobre todo franceses,
belgas e ingleses.
3. Los refugiados sirios, que huyen más de las bombas de Bachar Al-Asad
que del yihadismo, son considerados, en todo caso, «fugitivos del verdadero islam» y Daesh los clasifica entre sus enemigos, como a todos los
que –musulmanes o no– no comparten su delirante takfirismo wahabí
radical.
4. Daesh no combate «la democracia» sino la «herejía» en todo el mundo y
no se nutre de «alta teología» sino de milenarismo utópico y de radicalismo rebelde global –el de los «consumidores fallidos» y los «ciudadanos
incompletos» de Europa y el «mundo árabe».
5. La islamofobia en Europa y el eurocentrismo exaltado e hipócrita dan la
razón y alimentan la estrategia de Daesh.
6. Las leyes de excepción, la erosión del Estado de derecho y la aplicación
de castigos de orden ontológico –por su condición y su selección «racial»– no van a garantizar la seguridad a los ciudadanos, pero sí están
consiguiendo convertir a los gobiernos europeos, al debilitar los valores
que se dice defender, en auténticas «dictaduras árabes», con el retroceso
civilizacional y el peligro entrópico que ello entraña.
7. El apoyo a «dictaduras árabes» –con armas, financiación y acuerdos económicos y migratorios– no solo desprestigia la política exterior europea
sino que «desarma» a los ciudadanos locales, amenazados por el Daesh,
a la hora de enfrentarse a él.
8. Sin democracia y derechos (políticos y sociales) no hay paz y sin paz no
puede haber «contratos sociales» que impliquen a todos los ciudadanos
en la lucha contra el terrorismo; en esa dirección, la UE debe revisar sus
relaciones políticas y comerciales con sus aliados, lo que incluye, desde
luego, a Arabia Saudí e Israel.
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