Informe Anual 2016 sobre el racismo en el estado español
de luchar contra‘ cualquier tipo de racismo, xenofobia o discriminación’, este pacto conlleva el riesgo de convertir la noción de‘ radicalización’ en una nueva etiqueta con la que contribuir a la alterización de la población musulmana y a la desconfianza que rodea a este sector de la población ».
Como una de sus consecuencias más visibles, la campaña‘ Stop radicalismos’, lanzada en diciembre de 2015, que invita a presentar denuncias anónimas, a través de un teléfono, una web y un email, contra personas que presenten signos de « radicalización ». Para empezar, la aplicación sólo ha sido publicada en castellano y árabe. Según explica Sánchez Rosell, « este instrumento, que no hace referencia al terrorismo, sino a la realidad subjetiva que es la noción de‘ radical’, viola los derechos fundamentales de la ciudadanía y genera inseguridad jurídica e indefensión, ante una situación en la que el informante no tiene la obligación de identificarse, por lo que no es responsable de sus actos ». La segunda medida jurídica aprobada ha sido la Ley de seguridad ciudadana. « Esta ley, pese a no estar directamente orientada contra los musulmanes, implica una restricción severa de las libertades de la población, lo que siempre afecta en mayor medida a aquellas minorías cuyos derechos y libertades son más frágiles ».( Diagonal 10 / 06 / 2016).
En Europa la población musulmana supone alrededor de 19 millones, una cifra que representa el 6 % de la población, según un estudio del centro de investigaciones Pew Forum, que estima que para el año 2030 la población musulmana habrá crecido hasta el 8 %. Quienes han nacido en Occidente se enfrentan al reto de redefinir lo que es ser a la vez musulmán y europeo, mientras que las sociedades en las que viven cada vez se muestran menos tolerantes frente a la llegada de inmigrantes a sus países, especialmente de quienes provienen de países árabes.
El experto en estudios islámicos de Casa Árabe y editor de la Revista AWRAQ Javier Rosón Lorente, señalado en una entrevista recogida por generaciondos puntocero. com que, a raíz de los últimos atentados, « los procesos islamófobos » que afectan a las comunidades musulmanas han vuelto a mostrar « múltiples grados de rechazo, fobia y / u odio hacia el‘ otro’, el musulmán ». Sin embargo, apuntaba que estos prejuicios no son una novedad porque acontecimientos como la Revolución Iraní, las Guerras del Golfo, los talibanes o las caricaturas del profeta Mohamed han mostrado « una imagen violenta del Islam, totalmente opuesta a los supuestos valores occidentales de civilización y democracia ».
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Atentados yihadistas. Si hubiera que fijar dos hechos relevantes acaecidos en 2015 que han contribuido a un aumento de la islamofobia, éstos serían sin duda los atentados yihadistas de París y Bruselas y la llegada de solicitantes de asilo desde el norte de Europa procedentes en su mayoría de países musulmanes.
Toda una serie de medidas dirigidas contra las personas refugiadas asocian la discriminación racista al islam: la confiscación de bienes, pulseras identificatorias y prohibición de acceso a piscinas o discotecas. Algunos países han añadido