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Informe Anual 2016 sobre el racismo en el estado español
de las elecciones departamentales francesas, celebradas el 22 de marzo, el Frente Nacional demostró su apoyo electoral. Fue la segunda fuerza electoral en
número de votos, por encima del Partido Socialista. Fue el partido más votado
en 43 departamentos. En la primera vuelta obtuvo 5,1 millones de votos. Obtuvo el 27,83% de los sufragios, frente al 27,33% de la derecha tradicional (Los
Republicanos, la UDI y el MoDem), y el 23,26% del Partido Socialista. Encabezó los resultados en seis de las trece regiones metropolitanas, y ganó con solvencia en tres de ellas: Nord-Pas-de-Calais-Picardie; Provence-Alpes-Cote
d´Azur; Alsace-Champagne-Ardenne-Lorraine.
Sin embargo, el FN no es, por lo menos por ahora, un partido de segunda
vuelta, donde no ganó en ningún departamento. En total sacó 62 consejeros, de
los 4.000 en liza. Es el mejor resultado de toda su historia. En la segunda vuelta
obtuvo 4 millones de votos. Hoy por hoy, Francia un país muy escorado hacia la
derecha, que suma, entre la derecha tradicional y la derecha extrema, el 68% de
los votos.
En la primera vuelta de las elecciones regionales acaparó alrededor del 30%
de los sufragios, por encima de Los Republicanos del exjefe del Estado Nicolas
Sarkozy y del Partido Socialista del actual presidente François Hollande. Es un
nivel nunca alcanzado hasta ahora por la ultraderecha, que confirma el éxito de
la estrategia de la presidenta del partido de «desdiabolizar» a una formación que
gana adeptos entre las clases populares.
Sin embargo, la segunda vuelta de las elecciones regionales dejó un sabor
agridulce en el partido de extrema derecha que propone medidas como el abandono del euro, la ruptura del Espacio Schengen o el cierre de todas las mezquitas. Aunque la formación controlada por la familia Le Pen es el primer partido
de Francia, como quedó patente en la primera vuelta, no consiguió franquear el
cordón sanitario que los principales partidos (PS, Los Republicanos y casi todos
los demás) establecen en torno al FN en las segundas vueltas, impidiendo con
ello acceder a ninguno de los 13 gobiernos regionales.
En octubre, Polonia volvía a girar bruscamente a la derecha. Ley y Justicia, el
partido conservador, ultracatólico, euroescéptico y populista de Jaroslaw
Kaczynski, lograba una amplia victoria y la m