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Informe Anual 2016 sobre el racismo en el estado español
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Surt, el servicio doméstico es llevado a cabo en un 90 % de los casos por mujeres. Es un servicio que existe en el 17 % de los hogares españoles, la media de estos servicios en la UE es del 6 %, en Dinamarca es del 58 % y en los Países Bajos es de un 45 %.
El estudio ha detectado elementos comunes en las diez entrevistas realizadas a personas que han denunciado este tipo de explotación: Son mujeres, de origen inmigrante y procedencia muy diversa( Asia, África o Latinoamérica). La captación es a menudo individual, por parte de personas de los mismos países y miembros de la familia, pero también por españolas. Las agencias de colocación, formalmente constituidas o no, pueden tener un papel en la captación y el transporte de las víctimas. Los traficantes se aprovechan de las condiciones de vulnerabilidad especial de las víctimas, como la situación administrativa irregular o las dificultades con el idioma.
Las investigadoras informan sobre dos variantes observadas en el estudio: las « cadenas de abusos » y los « matrimonios serviles ». En las « cadenas de abuso », las victimas sufren primero explotación sexual y luego pasan a ser explotadas como trabajadoras en el servicio doméstico. En los « matrimonios serviles », las llamadas « esposas por correspondencia » establecen contacto con un hombre en Internet y lo que en principio es una relación personal acaba convirtiéndose en una situación de tráfico y explotación laboral o sexual. En ambos casos es frecuente la superposición de la explotación laboral y los abusos sexuales.
Es de suponer que el aumento de la precarización laboral en España hace aún más habituales los abusos contra las trabajadoras del servicio doméstico. También es muy habitual que las víctimas, por miedo o vergüenza, no denuncien los abusos que sufren por parte de las personas que las contratan o controlan las redes de tráfico que las han traído a España. El informe concluye que « la precariedad y la explotación laboral en el sector doméstico es una situación normalizada ». Y que « el tráfico de personas con la finalidad de su explotación laboral en el sector del servicio doméstico es una grave vulneración de los derechos humanos que ha sido muy poco analizada tanto a nivel europeo como en España ».
Por último, señala que « la invisibilidad social y legislativa de esta forma de tráfico y el hecho de que el delito se cometa en el interior del domicilio dificultan enormemente la detección y la protección de las víctimas » y reclama que « ante las dificultades de detección e identificación se amplíe el marco legal y político de lucha contra este crimen, a fin de proteger debidamente a las víctimas y mejorar la coordinación entre los actores implicados y la eficacia de los mecanismos de inspección laboral ».
Otro informe dado a conocer en julio de 2015 fue el elaborado por Juliana Nogueira y Joseba Zalakain, publicado por Emakunde y titulado « La discriminación múltiple de las mujeres inmigrantes trabajadoras en servicios domésticos y de cuidado en la Comunidad Autónoma de Euskadi ». El autor y la autora del informe aseguran que las mujeres migradas que trabajan en do-