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Informe Anual 2016 sobre el racismo en el estado español
DISCRIMINACIÓN LABORAL Y EMPLEO DOMÉSTICO
La población femenina sufre segregación tanto horizontal como vertical. La
primera se refiere a concentración de mujeres en algunos sectores de actividad
de carácter terciario, también conocido como sector servicios, y aquí se incluye
los trabajos (servicios) de cuidados, que a su vez engloban el empleo doméstico, los servicios de cuidados de niños, ancianos, enfermos y discapacitados, o
sea, sectores tradicionales feminizados. La segunda, se refiere a la dificultad
que las mujeres tienen para poder desarrollarse profesionalmente, el tan conocido «techo de cristal», por ejemplo, limitación para ocupar un puesto con poder
decisorio, dificultad para acceder a puestos de mayor responsabilidad y mejor
remunerados.
Si a todo lo dicho anteriormente sumamos el factor inmigración, lo que antes
era un binomio pasa a ser un trinomio «mujer–mercado laboral–inmigración».
En este caso ¿podríamos hablar de triple discriminación? Sea cual sea la respuesta lo cierto es que la discriminación de género, tanto a nivel horizontal
como vertical, se ve todavía más patente con la pertenencia a algún grupo étnico
diferente al europeo y particularmente al español. El origen y el color de piel
siguen limitando la posibilidad de acceso y progresión en el trabajo, sobre todo
de las mujeres. La mezcla género, trabajo y etnia hacen aún más evidente las
desigualdades que afectan a las mujeres, que ocupan el último y más bajo escalón socioeconómico.
Según datos de la Organización Internacional para las migraciones (Encuesta Mujer Inmigrante) del año 2015, un 48% de las mujeres inmigrantes
estaban ocupadas formalmente, un 38% se encontraban en situación de desempleo y un 14% se encontraban ocupadas informalmente, sin contrato ni alta en
la Seguridad Social. Se trata de una radiografía laboral que muestra la situación
de vulnerabilidad y precariedad laboral que vive el colectivo de mujeres inmigrantes.
Las empleadas del hogar migradas son un colectivo vulnerable y desprotegido
ante la violencia sexista. Corroborando lo anterior, la Asociación de Trabajadoras del Hogar de Bizkaia, en febrero de 2015, hizo pública la estadística
de condiciones de trabajo de este colectivo. Los datos revelan que el 76,20%
de las empleadas de hogar atendidas por la asociación en el periodo que va del
1/1/2014 a 31/12/14, un total de 411 trabajadoras, fueron contratadas para realizar tareas de cuidado principalmente a personas mayores, y ocho de cada diez
internas vivía sola con la persona a la que cuida. El hecho de vivir sola con la
persona que cuida conduce a la interina a jornadas diarias prolongadas, a la falta
de descanso semanal de 36 horas y descanso nocturno de 12 horas.
El documental «Las que fuimos», producido por la Embajada de Ecuador
en España, y estrenad en marzo de 2015, reproduce la historia de ocho mujeres
ecuatorianas, símbolo de todas las mujeres de su país que decidieron dejar atrás
su tierra en busca de un futuro mejor. Emigración, trabajo, reunificación fa220