Presentado el Informe Anual 2016 sobre racismo en el estado español | 页面 219

Informe Anual 2016 sobre el racismo en el estado español Al hilo de lo anterior, las mujeres extranjeras sin residencia legal enfrentan dificultades añadidas para demostrar su condición de víctimas: el estereotipo más extendido es que utilizan su situación para conseguir los «papeles». Caren (nombre ficticio) una mujer ecuatoriana que residía de forma irregular en España, denunció la violencia que ejercía sobre ella su compañero íntimo y obtuvo una orden de protección judicial. Era el año 2012 y ella tenía 28 años. Con la orden de protección acudió a una comisaría para informarse de las medidas que contemplaba ese plan de seguridad. La policía, contraviniendo la Ley de Extranjería, la detuvo por estar en situación irregular en España. Se le abrió un procedimiento de expulsión y, a los tres días y sin permitirle contactar con su familia, fue obligada a tomar un avión con destino a Ecuador, su país natal. La abogada que asistió a Caren en el procedimiento de expulsión conocía la existencia de una orden de protección derivada de su condición de víctima de violencia, pero no lo hizo constar a pesar de que este dato hubiera podido paralizar la orden. En ningún momento existió contacto entre las dos abogadas de oficio asignadas, la de violencia de género y la de extranjería. (Amnistía Internacional, «¿Qué justicia especializada?», 2012). Desde 2011, con la reforma del art. 31 bis de la Ley de Extranjería, ya no se puede abrir un expediente de expulsión si la víctima está en situación irregular, y si el expediente ya está en curso, debe ser suspendido. Claudia Martínez, abogada del servicio de sensibilización y acompañamiento de la asociación Rumiñahui, comentó que las mujeres sin residencia legal están salpicadas por muchos estereotipos que ciernen sobre ellas la sospecha. «Los jueces y los fiscales se olvidan de que una víctima extranjera carga con una doble discriminación. Rara vez valoran su historia vital, la mochila que cargan desde su país de origen. Todo el proceso penal es muy penoso y pocas llegan hasta el final». La irregularidad observada en el caso de Caren, denunciado por AI, introducen ruido y confusión sobre los derechos de las mujeres migrantes sin residencia legal que son víctimas de violencia machista. «El miedo planea por encima de todo. A los temores que enfrentan las mujeres a la hora de romper con la violencia se suma el miedo al ‘qué me va a pasar’, a ser expulsadas». Amnistía Internacional ha documentado las experiencias de mujeres que han sido acusadas de instrumentalizar su condición de víctima para obtener la autorización de residencia. Le pasó a Raquel (nombre ficticio), una mujer dominicana a la que solo diez minutos antes de entrar al juicio su abogada le dijo: «Tú no tienes cara de maltratada, ¿qué quieres? ¿los papeles?». «Estos episodios suceden, sobre todo, cuando no hay una violencia física evidente. Y son simplemente prejuicios, prejuicios que hacen mucho daño y que impiden la igualdad en el acceso a los sistemas de protección a las mujeres en situación irregular», denunció Virginia Álvarez, responsable de investigación y política interior de Amnistía Internacional. 218